agosto 25, 2026

El trabajo con mayor riesgo de cáncer relacionado con la radiación se encuentra en el aire, no en un laboratorio

Cuando se habla de trabajos con exposición a radiación, es común pensar en centrales nucleares, laboratorios o salas de rayos X. Sin embargo, un reciente estudio ha revelado que las profesiones más afectadas se encuentran a miles de metros de altura. Los tripulantes de vuelo ocupan el primer lugar y los pilotos el segundo en la lista de ocupaciones con mayor proporción de muertes por cánceres relacionados con la radiación en Estados Unidos.

El estudio, publicado el 17 de agosto en JAMA Internal Medicine, analizó más de 12.7 millones de muertes registradas en Estados Unidos entre 2020 y 2024, comparando 503 ocupaciones. Tras ajustar factores como edad, sexo, origen étnico, educación y estado civil, se encontró que aproximadamente el 6.9% de las muertes entre los tripulantes de cabina y el 6.7% entre los pilotos correspondían a este grupo de cánceres.

La radiación que aumenta con la altura

Los rayos cósmicos, que son partículas de alta energía provenientes del Sol y de otras áreas del espacio, son una fuente de radiación. La atmósfera terrestre actúa como un escudo que nos protege de esta radiación, aunque su efectividad disminuye a medida que se incrementa la altitud.

Los aviones comerciales suelen volar a altitudes superiores a los 30,000 pies (aproximadamente 9,100 metros), donde tanto pilotos como tripulantes y pasajeros están expuestos a dosis más altas de radiación ionizante en comparación con el nivel del mar. Esta radiación tiene suficiente energía para dañar el ADN, y su acumulación puede contribuir al desarrollo de cáncer.

Desde hace años, se ha establecido una relación entre la radiación ionizante y ciertos tipos de cáncer. Según una revisión científica publicada en 2022, hay evidencia suficiente para considerar a la radiación ionizante como un factor causal en varios tipos de cáncer, incluyendo los de mama, glándulas salivales, esófago, estómago, colon, pulmón, hueso, riñón, vejiga, cerebro y sistema nervioso central, tiroides y piel no melanoma.

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Exposición a la radiación en el trabajo

El estudio de JAMA Internal Medicine estima que los pilotos y tripulantes pueden acumular entre 3 y 6 milisieverts (mSv) de radiación cósmica al año, dependiendo de las rutas que realicen. El millisievert es una unidad que se utiliza para expresar la dosis de radiación y su posible efecto en el organismo.

No todos los vuelos implican la misma exposición. El Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos (NIOSH) explica que la exposición puede aumentar en vuelos muy largos, en rutas de latitudes altas o que atraviesan los polos. Además, la cantidad de radiación puede variar debido a fenómenos solares, como las erupciones solares.

Relación entre muertes y radiación

Para el análisis, los investigadores agruparon diferentes tipos de cáncer relacionados con la exposición a la radiación y compararon su incidencia entre las 503 ocupaciones estudiadas. Se encontró que entre los pilotos y tripulantes de cabina había una mayor mortalidad por cáncer de mama, próstata y del sistema nervioso central, así como melanoma. En el caso de los pilotos, también se identificó una mayor mortalidad por leucemia.

El equipo de investigación realizó comparaciones adicionales para determinar si este patrón era específico de trabajos con exposición a radiación. Los pilotos y tripulantes se ubicaron en los primeros lugares en muertes por cánceres relacionados con la radiación, pero en posiciones más bajas al analizar otros tipos de cáncer.

Un hallazgo similar se observó al comparar diferentes profesiones. Los tecnólogos nucleares, que también pueden estar expuestos a la radiación en su trabajo, ocuparon el puesto 12, mientras que los empleados de la industria aérea que permanecen principalmente en tierra, como mecánicos y ensambladores de aeronaves, no mostraron cifras elevadas.

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Limitaciones del estudio

Una de las principales limitaciones del estudio es que los investigadores no conocían la dosis de radiación recibida por cada persona a lo largo de su carrera. El análisis se basó en la ocupación habitual registrada en los certificados de defunción, información que puede contener errores.

Además, trabajar en un avión implica otras exposiciones difíciles de separar. Los pilotos y tripulantes atraviesan diferentes zonas horarias, trabajan de noche y alteran sus ciclos de sueño, lo que afecta el ritmo circadiano del organismo. El NIOSH incluye estas alteraciones entre los factores que podrían contribuir a las diferencias observadas en algunos cánceres entre las tripulaciones aéreas, aunque aún no está claro cuánto influye cada uno en el riesgo.

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