agosto 24, 2026

Disminución de la población infantil en Ourense y aumento en el área metropolitana

Cambio Demográfico en Ourense

A pesar del evidente invierno demográfico que afecta a la provincia, algunos concellos han conseguido incrementar significativamente su población infantil en las últimas dos décadas. El mapa de la población más joven en Ourense ha experimentado transformaciones notables en el primer cuarto del siglo XXI. Según los datos de la última actualización del padrón, que reflejan cifras consolidadas hasta finales de 2025, se observa un territorio que avanza a dos velocidades. Las familias se trasladan desde la ciudad hacia el área metropolitana, mientras que las zonas rurales ven desvanecerse sus esperanzas de un relevo generacional.

Uno de los datos más alarmantes del análisis demográfico es la drástica disminución de la población infantil en la ciudad. A principios de siglo, Ourense contaba con 8.154 niños menores de diez años, cifra que para 2025 se estima en 6.752. Esto representa una pérdida neta de 1.402 niños, lo que equivale a la desaparición de varios centros educativos.

Factores del Crecimiento en el Área Metropolitana

Este descenso en el núcleo urbano se debe a diversos factores. La dificultad para acceder a viviendas a precios competitivos en el centro, combinada con la búsqueda de espacios abiertos —una tendencia que se intensificó tras la pandemia—, ha llevado a muchas familias a mudarse, aunque sin alejarse demasiado del área urbana.

Los municipios del área metropolitana, que han sabido ofrecer los servicios necesarios, están absorbiendo este crecimiento. Un ejemplo destacado es San Cibrao das Viñas, que ha visto su población infantil aumentar de apenas 192 niños en 2001 a 443 en la actualidad, más del doble.

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Desafíos y Oportunidades

La alcaldesa de San Cibrao, Marta Novoa, celebra estos números y subraya la clave del éxito: “É froito do que ofrecemos, somos atractivos para as familias porque hai traballo, vivenda e opcións de conciliación”, señala. Novoa resalta que se ofrecen numerosas actividades gratuitas a lo largo del año para que los más pequeños puedan crecer en el municipio.

Sin embargo, este aumento de población infantil conlleva ciertas exigencias. “Somos conscientes de que temos tarefas pendentes; necesitamos un colexio e un pediatra”, reconoce la regidora. En cuanto a la infraestructura educativa, Novoa detalla que el proyecto del nuevo centro “está en fase de estudio” y se ubicará en Reboredo, donde el Concello ya ha adquirido un terreno para su construcción.

Otras localidades también están experimentando un crecimiento, como O Pereiro de Aguiar, que ha sumado 246 menores a su padrón, lo que representa un crecimiento del 90%, pasando de 273 a 519 niños. El alcalde, Luis Menor, destaca el componente industrial que comparten con San Cibrao y coincide en los motivos de este desarrollo.

El impacto de las familias jóvenes en Pereiro es tan evidente que su centro escolar, el CEIP Ben Cho Shey, se ha quedado pequeño. “Xa tivemos que ampliar dúas veces o colexio; a segunda ampliación estará en funcionamento este curso”, celebra el alcalde, quien recuerda que está a punto de licitarse el edificio de Secundaria, con capacidad para unos 250 alumnos.

Por su parte, Barbadás continúa consolidándose como un importante motor residencial, ganando 150 niños y alcanzando un total de 840. Mientras tanto, Allariz ha ganado 217 niños, un resultado positivo de su modelo de desarrollo.

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A medida que el área urbana crece, las grandes villas de la provincia enfrentan las consecuencias del declive. O Barco de Valdeorras ha perdido 430 niños desde principios de siglo. Verín ha visto una disminución de 262 menores y A Rúa ha perdido 149.

Sin embargo, el verdadero drama se encuentra en los pequeños pueblos. Calvos de Randín ha perdido el 80% de sus niños en 24 años, pasando de 40 a solo 8. Padrenda ha visto una caída del 77%, quedando con apenas 34 niños. Con tasas de población infantil tan reducidas, el mantenimiento de servicios como las escuelas unitarias se vuelve insostenible.

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