Reforma de la normativa antitabaco
El Consejo de Ministros aprobó el pasado 21 de julio un proyecto de ley que modifica la normativa antitabaco vigente, con el objetivo de ampliar los espacios donde se prohíbe fumar. Esta ley tiene como propósito adaptarse a los nuevos hábitos de consumo y salvaguardar la salud pública, especialmente la de los fumadores pasivos y los menores. En Ourense, la nueva legislación tendrá un impacto significativo, ya que se prohibirá fumar en terrazas de hostelería, playas marítimas y fluviales, piscinas de uso colectivo, instalaciones deportivas y parques nacionales, entre otros lugares. Además, la ley establece un perímetro de seguridad sin humo de 15 metros alrededor de centros sanitarios, educativos, edificios públicos, bibliotecas, museos e instalaciones infantiles.
La hostelería, uno de los sectores más afectados por estas nuevas restricciones, se encuentra dividida ante la implementación de la ley. Por un lado, hay trabajadores que apoyan las nuevas normativas por razones de salud laboral. Diana Ruiz, empleada de una yogurtería en la Plaza Mayor, manifiesta su acuerdo con las nuevas medidas, argumentando que “hay muchas personas que, como yo, no fumamos y somos fumadores indirectos. Al final nos afecta igual y a la larga es peligroso”. Diana espera que la población se adapte a estas normas, citando ejemplos de otros países donde ya se aplican. Sin embargo, también expresa su preocupación por las posibles reacciones agresivas de quienes no cumplan con las regulaciones, señalando que “esa no es nuestra misión”.
Opiniones encontradas en el sector de la hostelería
Miguel Díaz, del restaurante Tizar, también apoya la creación de leyes antitabaco, argumentando que “las terrazas son espacios compartidos por personas que desean fumar y aquellas que no, y muchas veces vienen acompañadas de niños”. No obstante, Miguel también sugiere que “si se protege la salud de unos, se deberían habilitar espacios para fumadores”.
Sin embargo, hay quienes critican esta nueva ley. Antonio Martínez, trabajador de la tapería Tixola, expresa su desacuerdo, afirmando que es una actividad “al aire libre, es un espacio público. Que ilegalicen el tabaco y ya está”. Antonio sostiene que algunas personas continuarán fumando a pesar de las prohibiciones y anticipa que esto podría generar un ambiente de mal humor en los establecimientos de hostelería.
En medio de este debate, la sociedad se enfrenta a un cambio significativo en la regulación del consumo de tabaco, lo que plantea interrogantes sobre el equilibrio entre la salud pública y las libertades individuales. La implementación de estas medidas promete generar un impacto notable en la vida cotidiana de los ciudadanos y en la dinámica de los espacios públicos.

