La búsqueda de moras perfectas ha llevado a la exploración de variedades que eliminen las semillas que se quedan entre los dientes y las espinas que complican su recolección. Además, se busca cultivar plantas que sean amigables con el medio ambiente, capaces de producir más frutas por acre, utilizando menos agua y productos químicos. Con el avance de la biotecnología y un poco de fortuna, estos objetivos son cada vez más alcanzables.
Una innovadora startup de Carolina del Norte, Pairwise, está utilizando la tecnología de edición genética CRISPR para lograr estas metas de forma simultánea. La compañía ha desarrollado variedades de moras que carecen de semillas y espinas, además de ser más productivas, todo ello en un periodo de años en lugar de varias décadas.
Esta es la promesa de la genómica moderna: ofrecer rapidez y precisión, así como la capacidad de abordar varios problemas al mismo tiempo en el ámbito del fitomejoramiento, un proceso que tradicionalmente ha sido lento y aleatorio, donde solo se puede realizar un ajuste a la vez.
La llegada de las moras del futuro
El trío de bayas desarrollado por Pairwise está programado para aparecer en los supermercados de Estados Unidos en 2030. Aunque el fitomejoramiento acelerado requiere tiempo, estas innovaciones podrían marcar el inicio de una nueva revolución agrícola, caracterizada por cultivos de diseño que beneficien tanto a los consumidores como a los agricultores y al medio ambiente. Además, la empresa está trabajando en la creación de duraznos sin hueso, cultivos resistentes a enfermedades y árboles frutales que puedan ofrecer su primera cosecha en uno o dos años, en lugar de los tres a ocho años habituales. Estas iniciativas se llevan a cabo en colaboración con algunas de las grandes empresas agroindustriales del mundo.
Hasta ahora, el mercado de alimentos modificados genéticamente ha sido mayormente teórico. En 2023, Pairwise lanzó su primer producto basado en CRISPR en EE. UU.: hojas de mostaza menos amargas. Sin embargo, la empresa decidió retirarlo a principios de 2024 para centrarse en otros cultivos. A día de hoy, ha recibido más de 50 autorizaciones regulatorias para cinco cultivos en nueve países, aunque solo cuenta con una variedad de mora de alto rendimiento disponible de forma limitada en Colombia.
Desafíos y oportunidades de CRISPR
A diferencia de los organismos modificados genéticamente (OMG), las semillas CRISPR aún no enfrentan grandes obstáculos regulatorios ni rechazo por parte del público. Sin embargo, el temor a una reacción negativa persiste. La técnica CRISPR, introducida en 2012, podría verse afectada por la misma oposición política y cultural que ha limitado la aceptación de los OMG, a pesar de décadas de evidencia científica que respaldan su seguridad y beneficios.
Julius Beau Lucks, codirector del Centro de Biología Sintética de la Universidad Northwestern, señala que históricamente ha habido una fuerte oposición a la ingeniería genética en la agricultura. Aunque no está claro si esta oposición se repetirá con la edición genética, podría dificultar la solución de los problemas alimentarios globales. A medida que la población mundial sigue creciendo, los agricultores tendrán que producir más alimentos con menos recursos, lo que plantea un desafío considerable para el medio ambiente.
Las predicciones indican que para 2050 se podría deforestar una superficie agrícola equivalente a doce veces el tamaño de California. A pesar de los avances tecnológicos, como las granjas verticales y los tractores controlados por inteligencia artificial, la penetración en el mercado ha sido lenta.
Innovaciones en Pairwise
Los fundadores de Pairwise creen que su tecnología CRISPR puede marcar la diferencia en la industria agrícola al permitir a los agricultores cultivar alimentos más saludables y abundantes en un mundo en constante cambio. Con este enfoque, es posible reducir la deforestación, el uso de agroquímicos y las emisiones de gases de efecto invernadero.
La empresa está desarrollando una amplia gama de cultivos adaptados para obtener mayores rendimientos y una vida útil prolongada, así como resistencia a condiciones climáticas extremas, plagas y enfermedades. Con una inversión de más de 160 millones de dólares, Pairwise ha optado por otorgar licencias de su tecnología en lugar de centrarse en sus propias marcas, colaborando con gigantes de la agroindustria como Bayer y Corteva, así como con instituciones académicas y de investigación.
Transformación en la alimentación
Así como un vehículo eléctrico no tiene que parecerse a un automóvil convencional, CRISPR tiene el potencial de revolucionar la agricultura de formas inesperadas. Durante una visita a la sede de Pairwise, se pudo observar uno de los primeros arbustos de cerezas del mundo, con el objetivo de ayudar a los agricultores a producir más fruta en menos espacio y facilitar su cosecha.
Tom Adams, CEO de Pairwise, explica que la modificación de un solo rasgo puede transformar la forma en que se cultivan los alimentos, permitiendo la introducción de más cambios que mejoren las características de los cultivos. A lo largo de la historia, los humanos han mejorado los cultivos mediante la selección y el cruce de variedades, pero el proceso ha sido lento y a menudo frustrante, dependiendo de mutaciones impredecibles.
Potencial de la edición genética
Una vez que los científicos de Pairwise identifican un rasgo específico, pueden utilizar su plataforma de edición para manipularlo de manera precisa. Por ejemplo, al optimizar el número de hileras de granos en las mazorcas de maíz, se busca maximizar la producción. Esto se combinará con otras modificaciones para crear variedades que sean más resistentes y productivas.
La edición genética con CRISPR es al menos un 95% más rápida que el fitomejoramiento convencional. Además, el uso de inteligencia artificial para identificar los lugares donde editar los genes está acelerando aún más el proceso. La capacidad de acumular múltiples mejoras en las plantas es una de las mayores ventajas de esta tecnología. Pairwise no tuvo que esperar a que las moras sin semillas heredaran el sabor de las variedades más sabrosas; simplemente modificaron la mejor variedad para eliminar las semillas.
Esto ofrece beneficios claros para los consumidores, especialmente para aquellos que prefieren evitar las semillas en las moras. La visión de Adams cuando fundó Pairwise fue centrar la tecnología en frutas y verduras que los consumidores compran directamente, asegurando que las modificaciones fueran agradables al paladar.
Retos en la modificación genética
El desarrollo de OMG es costoso y ha sido dominado por grandes corporaciones que trabajan en cultivos a gran escala, lo que ha generado quejas por la reducción de la diversidad agrícola. En contraste, la edición genética es más accesible y podría democratizar la tecnología. Pairwise colabora con organizaciones sin fines de lucro para desarrollar cultivos básicos más resistentes que beneficien a los agricultores de pequeña escala.
A pesar de los recortes presupuestarios en agencias que apoyan la innovación agrícola, los beneficios de la edición genética podrían ser significativos, proporcionando a los agricultores acceso a semillas de calidad. Sin embargo, el camino hacia la aceptación y la adopción de esta tecnología aún enfrenta desafíos.
El futuro de CRISPR en la agricultura
Empresas como Bayer y Corteva están invirtiendo significativamente en investigación y desarrollo para llevar al mercado nuevas variedades de cultivos que incorporen genes modificados. En el contexto de una creciente aceptación de la edición genética, los gobiernos también han mostrado mayor disposición para tratar estos cultivos como una versión acelerada del fitomejoramiento convencional.
Aunque hay reticencias, sobre todo en cuanto al ganado modificado, los defensores de la edición genética argumentan que los temores infundados están obstaculizando el progreso. La startup británica Tropic Biosciences está desarrollando un plátano que no se oscurece, pero muchas innovaciones tardarán en llegar al mercado debido a la necesidad de financiamiento.
A medida que los capitales de riesgo se desvían hacia otras áreas, es crucial que los startups en el sector agrícola encuentren apoyo. Si bien la inversión ha disminuido, muchos creen que la edición genética tiene el potencial de revolucionar la agricultura. Sin embargo, el temor a repetir la historia de los OMG sigue presente, y la industria deberá navegar por un terreno complicado para lograr la aceptación del público.
CRISPR puede acelerar el cambio en el sector agrícola, ofreciendo la posibilidad de cultivar alimentos más sabrosos y sostenibles, pero aún se encuentra en una etapa temprana. La maduración de esta tecnología llevará tiempo, y su integración en la industria agrícola podría tardar años o incluso décadas. No obstante, Adams se mantiene optimista sobre el futuro, imaginando un mundo donde las moras sin semillas y sin espinas, el maíz resistente a enfermedades y los huertos de cerezos abundantes sean una realidad.
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