Ourense amanece este viernes, 17 de abril, convertida en una auténtica ratonera para los conductores, enfrentándose a un colapso circulatorio sin precedentes. La conjunción de un gran evento deportivo y la inacción crónica del Concello en materia de infraestructuras ha tejido una trampa perfecta en el casco urbano.
Corte de tráfico por el evento deportivo
El detonante principal de esta parálisis será el paso de la carrera ciclista “O Gran Camiño” por la provincia, que obligará a blindar la ciudad a las 12:30 horas hasta el paso del evento. El dispositivo diseñado por la Policía Local cortará en seco la espina dorsal de la movilidad ourensana, afectando a la entrada por la avenida de Celanova de Barbadás y bloqueando por completo vías fundamentales como Marcelo Macías, Progreso, la Praza de Concepción Arenal, Pardo de Cela y la N-120 en sentido Monforte.
Los vecinos con vados en las zonas afectadas tienen expresamente prohibido entrar o salir de sus garajes desde el inicio del corte hasta que la prueba deportiva abandone la ciudad. Asimismo, los usuarios del transporte público deberán armarse de paciencia, ya que los autobuses urbanos sufrirán retenciones ineludibles a lo largo de sus recorridos mientras dure el cerrojazo al tráfico rodado, comunicó ayer la empresa concesionaria.
Alternativas y problemas de infraestructura
El verdadero drama reside en el lamentable estado de las vías de escape debido a la nefasta gestión de las obras municipales. En su plan de tráfico, la Policía Local recomienda utilizar itinerarios alternativos como la N-525 para el sector sur, advirtiendo de restricciones severas como el sentido único ascendente de la rúa Coruña. Además, las autoridades señalan la recién reabierta rúa Pena Trevinca como una alternativa clave para sortear el caos.
La realidad que omite el papel es que esta calle, tras el socavón, sigue funcionando a medio gas y con los carriles estrechados, lo que irremediablemente generará un embudo monumental. A esto se suma la sangrante situación de la avenida de Portugal, una arteria vital que permanece cortada y con las obras paralizadas tras abandonar la empresa por impagos.

