Los chihuahuas, reconocidos como los perros más pequeños del mundo, presentan una notable característica: su actitud desafiante al defender su territorio. Esta conducta, frecuentemente asociada a su naturaleza reactiva y nerviosa, ha sido objeto de un estudio reciente que sugiere una posible base genética detrás de su comportamiento.
Investigación sobre la herencia genética
Un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford ha desvelado que esta raza de origen mexicano comparte ciertos genes con los coyotes (Canis latrans). A diferencia de investigaciones anteriores que se limitaban a evaluar la ascendencia general, este estudio ha logrado identificar marcadores genéticos específicos que conectan a ambas especies. Este avance fue posible gracias al desarrollo de dos sofisticados sistemas informáticos diseñados para analizar los genomas de diferentes animales, al tiempo que identifican sus posibles relaciones evolutivas.
Los autores del estudio presentaron Gnomix, una herramienta de inteligencia artificial y aprendizaje automático que permite rastrear la ascendencia de cada segmento del ADN de un organismo, tomando en cuenta las mezclas genéticas que han ocurrido a lo largo del tiempo. Este proceso, conocido como inferencia de ascendencia local (LAI, por sus siglas en inglés), facilita la reconstrucción de procesos de mestizaje genético, lo que a su vez permite investigar la relación entre diversas variantes y poblaciones.
Paralelamente, se creó Gnofix, un sistema que corrige errores de faseado que pueden surgir durante la identificación del origen de variantes genéticas específicas. Ambos programas fueron utilizados para analizar la ascendencia genética de los perros del “Nuevo Mundo”. Gnomix fue entrenado con genomas completos de 191 cánidos, y posteriormente se evaluaron 531 genomas de perros, utilizando Gnofix para asegurar la precisión de los datos.
Descubrimientos sobre el ADN de los chihuahuas
Uno de los hallazgos más sorprendentes de esta investigación fue la confirmación de estudios previos que indican que los chihuahuas conservan aproximadamente un 4% de ascendencia de perros que habitaban América antes de la llegada de los europeos. Además, se identificaron segmentos genómicos compartidos entre los chihuahuas y los coyotes salvajes. El informe publicado en Nature Communications menciona que hay pruebas de que las culturas precolombinas llevaron a cabo cruzas entre coyotes y perros, aunque los científicos no descartan la posibilidad de que esta mezcla genética haya surgido de encuentros fortuitos.
A pesar de la falta de evidencias concretas sobre el momento en que se produjo esta combinación genética, así como sobre cuántas de las características actuales de los chihuahuas pueden atribuirse a su herencia genética, el estudio proporciona información valiosa sobre otra raza canina nativa de México: el xoloitzcuintle.
El xoloitzcuintle y su ascendencia precolombina
En el caso del xoloitzcuintle, conocido por su casi total falta de pelaje, la investigación reveló que un 4.03% de su genoma corresponde a segmentos de ascendencia precolombina de tipo ártico. Este dato sugiere una relación genética estrecha con los antiguos perros nativos que existieron en América antes de la colonización europea. Utilizando el software para localizar fragmentos genéticos compartidos, los investigadores pudieron estimar que la mezcla genética entre perros europeos y precolombinos ocurrió hace más de 100 generaciones, alrededor del año 1703.
Los autores del estudio afirman que son pioneros en identificar esta ascendencia precolombina a nivel de segmentos genómicos, aportando así un nuevo entendimiento sobre la historia genética de los perros en América. Aunque la comunidad científica aún no ha llegado a un consenso sobre cuándo y dónde se domesticaron por primera vez los perros, estudios recientes sugieren que estos canes desarrollaron características distintivas hace al menos 11,000 años, como resultado de las prácticas de crianza y comercio que reflejaban su papel en la vida humana de aquella época.
Reflexiones finales sobre la herencia genética
A través de estas prácticas, muchos instintos naturales y características de los perros primitivos se han perdido a lo largo del tiempo. Sin embargo, la investigación reciente ofrece una posible explicación genética sobre por qué los chihuahuas presentan características distintivas, como sus orejas peculiares, sus aullidos emotivos y su fuerte instinto territorial, similar al de un coyote salvaje. Este hallazgo no implica que sean descendientes directos de los coyotes, sino que conservan fragmentos de una historia evolutiva compartida que revela aspectos fascinantes de su biología y comportamiento.
