Cuando se está a punto de concluir uno de los proyectos más ambiciosos en la historia de los videojuegos, es natural experimentar una cierta dosis de estrés. En el caso de la trilogía de Final Fantasy VII Remake, un esfuerzo que ha ocupado más de una década de trabajo y que busca reconstruir uno de los títulos más influyentes de los últimos 30 años, esa presión se intensifica. No obstante, Naoki Hamaguchi, director del estudio Square Enix y del juego, muestra una sorprendente tranquilidad. Al preguntarle cómo se siente ante el inminente lanzamiento de Final Fantasy VII Revelation, que culmina su trabajo de más de diez años, su respuesta es sencilla: «Estaba tan concentrado que realmente pasó en un abrir y cerrar de ojos.»
La calma de Hamaguchi resulta aún más notable dada la enorme expectativa que rodea al proyecto. El juego original de Final Fantasy VII, lanzado en 1997 para la PlayStation de Sony, se convirtió en un fenómeno cultural. No fue el primer título de la serie en llegar a occidente, pero sí marcó su gran ascenso a la popularidad, justo en un momento en que los videojuegos estaban dejando de ser considerados un pasatiempo exclusivo para niños, para convertirse en un medio masivo. Este título sigue siendo considerado uno de los mejores de la saga, y la historia de Cloud Strife y su grupo de amigos ecologistas que luchan contra una corporación destructiva es más pertinente que nunca.
Más que un simple regreso
Desde la era de PlayStation 2, la idea de un remake había estado en gestación, incluso se presentó una demo técnica junto al lanzamiento de la PS3. Sin embargo, cuando Final Fantasy VII Remake finalmente llegó en 2020, casi al final del ciclo de vida de PS4, sorprendió a todos con un enfoque inesperado: no era solo un remake con gráficos y mecánicas modernas, sino una exploración alternativa de la historia, donde los eventos podían desarrollarse de manera diferente.
Este concepto se expandió en el segundo capítulo, Final Fantasy VII Rebirth, que plantea saltos temporales entre distintas líneas narrativas. Sin embargo, Hamaguchi se muestra cauto al describirlo como un intento de crear un multiverso al estilo del Universo Cinematográfico de Marvel. «No solemos usar la palabra ‘multiverso’; preferimos hablar de que la historia ‘tiene muchas capas’. De hecho, la palabra que más se repite es ‘reencuentro'», comenta entre risas.
Este término puede resonar con los aficionados al juego original, donde los personajes, entre ellos Sephiroth, estaban conectados por experimentos que les inyectaron células de una alienígena llamada Jenova. Aunque Hamaguchi no revela detalles sobre la dirección de la narrativa en Revelation, menciona que Square Enix está explorando la posibilidad de que estas capas finalmente se unan y se reencuentren, lo que añade una perspectiva única a la rica mitología del juego.
Una narrativa ampliada
La trilogía Remake también ha permitido una reestructuración de la historia en tres actos, ampliando significativamente el desarrollo de personajes, lugares y eventos, y reorganizando muchos de ellos en comparación con el original. Un ejemplo notable es la nación de Wutai, hogar de Yuffie, una ninja adolescente que se convierte en aliada de Cloud. En el juego original, Wutai era un destino menor, con escasas interacciones y exploración limitada. Sin embargo, en Revelation, esta región se transforma en una ciudad vibrante, repleta de personajes y secretos por descubrir, donde los jugadores incluso tendrán que utilizar Chocobos para explorar su vastedad.
Algunos críticos podrían pensar que la inclusión de Wutai en la tercera entrega del Remake es una manera de compensar el contenido que faltaba en el tercer disco del juego original, que consistía mayormente en misiones secundarias. Sin embargo, Hamaguchi sostiene que su enfoque es exactamente el opuesto: «Me preocupaba la cantidad de contenido que aún había que incluir en Revelation después de dos juegos de más de 100 horas de duración», explica. «Observé a la gente en internet preguntándose si tendríamos suficiente material para un tercer juego, mientras yo pensaba: ‘No, estamos lidiando con el problema contrario’.»
Un mundo en expansión
A pesar de las preocupaciones sobre el contenido, Revelation podría parecer un poco abrumador. Introduce a los últimos dos personajes jugables del juego original, Cid Highwind y Vincent Valentine, lo que diversifica aún más el grupo y las posibilidades de combate. Además, ofrece nuevas y desafiantes batallas contra jefes legendarios, que pondrán a prueba las habilidades de los jugadores. Junto con la expansión del mundo, los escenarios de los juegos anteriores prometen nuevas ramificaciones de la historia y batallas, invitando a los jugadores a regresar y explorar.
Hamaguchi se muestra entusiasta al afirmar: «No estoy seguro de si hay algo fuera de Revelation que realmente ofrezca un mundo abierto a escala planetaria». Además, sugiere que los jugadores pueden necesitar múltiples partidas para experimentar todo el contenido, lo cual podría parecer una gran inversión de tiempo, pero él lo ve de manera positiva. «Entiendo que algunos piensen que Rebirth tiene demasiado contenido, pero creo que es cuestión de gustos», afirma, enfatizando que la variedad es más importante que la cantidad.
Redefiniendo la experiencia de juego
Un objetivo clave de Hamaguchi con Final Fantasy VII Revelation es cambiar la percepción que tienen los jugadores sobre la esencia de la franquicia. Aunque la serie ha evolucionado, algunos la consideran anticuada y predecible. «Creo que existe un prejuicio sobre Final Fantasy, que se centra demasiado en la historia. Eso es fantástico, pero también quería resaltar la jugabilidad y mostrar que Final Fantasy puede estar a la altura de otros títulos de mundo abierto conocidos por su jugabilidad», explica.
La propuesta de Hamaguchi parece acertada: aunque la prueba de juego de Revelation apenas rozó la superficie, es evidente que hay una multitud de actividades que ofrecen nuevas formas de interactuar con el entorno. Para los fanáticos de la saga, la nostalgia se entrelaza con innovaciones como el «Traje Táctico Integrado Funcional», que permite a los jugadores personalizar a los personajes con estilos de clases de RPG de entregas anteriores, ofreciendo una experiencia retro pero moderna.
Este equilibrio entre lo clásico y lo contemporáneo parece ser la culminación ideal para un proyecto como la trilogía Remake, que honra el revolucionario Final Fantasy VII original mientras define el futuro de la saga. Más importante aún, está atrayendo a la nueva generación de creativos que formarán parte de su legado. «Han pasado más de 10 años desde el anuncio del remake, y ahora me encuentro con personas que dicen: ‘Final Fantasy 7 Remake me inspiró a entrar en la industria de los videojuegos’. Me parece maravilloso, y seguiré esforzándome para seguir avanzando», concluye Hamaguchi.
