En 2024, un satélite comercial estadounidense capturó imágenes de una nave espacial china en órbita, la cual presenta un notable parecido con el X-37B, el vehículo espacial utilizado por el ejército de Estados Unidos. Esta fotografía ha generado interés y especulaciones sobre las capacidades de la tecnología espacial china.
Características del diseño espacial chino
La nave espacial china exhibe un diseño que incluye alas delta, compuertas en su bahía de carga, un escudo térmico oscuro y un módulo de servicio posterior equipado con paneles solares para la generación de energía. En términos de apariencia, se asemeja considerablemente al X-37B, que forma parte de las operaciones de la Fuerza Espacial de Estados Unidos.
La imagen fue obtenida por un satélite de la compañía Vantor, conocida por su capacidad de proporcionar imágenes de reconocimiento a las fuerzas armadas y agencias de inteligencia estadounidenses. Este tipo de satélites es capaz de dirigir sus telescopios hacia el espacio y observar objetos en órbita.
Previamente a la evaluación realizada por la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), se habían divulgado imágenes de menor resolución que mostraban la forma general de la nave espacial china. En una conferencia en Corea del Sur, un funcionario de la Fuerza Espacial de EE. UU. mencionó la observación realizada por Maxar, pero fue solo el lunes cuando el Pentágono hizo pública la imagen de alta resolución en un informe no clasificado sobre las amenazas espaciales a Estados Unidos.
Actividades de la nave espacial china
El informe de la DIA no aporta detalles significativos sobre las capacidades de la nave espacial china en órbita. Desde 2020, China ha ejecutado cuatro misiones espaciales, con una duración de hasta nueve meses, y actualmente, una de ellas se encuentra en órbita tras su lanzamiento en febrero. Sin embargo, no está claro cuántas de estas naves están operativas en el inventario chino.
En contraste, la Fuerza Espacial de EE. UU. mantiene en rotación dos unidades del X-37B, siendo su misión más prolongada de dos años y medio. Los funcionarios estadounidenses han compartido información sobre el diseño y las dimensiones del X-37B, así como sobre algunos de los experimentos realizados en el espacio, aunque la mayoría de sus operaciones son clasificadas.
Al igual que el X-37B, el avión espacial chino es lanzado dentro de la carga útil de un cohete convencional y, una vez en órbita, actúa como un satélite. Funciona como una versión miniaturizada y no tripulada del transbordador espacial de la NASA, aterrizando de forma autónoma al final de cada misión. Posteriormente, es reacondicionado para futuros vuelos.
Maniobrabilidad y capacidades en órbita
La DIA subraya que la «mayor maniobrabilidad» de estas naves espaciales las hace más adecuadas para ciertas misiones en comparación con los satélites convencionales. Hasta ahora, la nave espacial china ha operado exclusivamente en órbita terrestre baja (LEO), a altitudes que rondan los cientos de kilómetros. En contraste, un vuelo del X-37B alcanzó más de 24,000 millas (más de 38,000 kilómetros) antes de ejecutar un frenado aerodinámico para su reingreso a la atmósfera.
Las naves espaciales, incluyendo tanto el X-37B como su contraparte china, tienen la capacidad de desplegar pequeños satélites desde su bodega de carga. Recientemente, se observó que China demostró su habilidad para capturar objetos en órbita, posiblemente utilizando un brazo robótico. Durante sus misiones, el vehículo ha liberado y recuperado subsatélites en varias ocasiones, lo que indica un avance en sus capacidades operativas.
Identidad y observaciones espaciales
El nombre oficial del avión espacial chino permanece en gran medida desconocido. En círculos occidentales se le denomina «Shenlong», basado en informes de desarrollo de un avión espacial robótico por parte de China en los años 2000. Mientras tanto, los medios estatales chinos se refieren a él como «Chongfu Shiyong Shiyan Hangtian Qi», que se traduce como «nave espacial experimental reutilizable».
Aunque la DIA no ha proporcionado detalles específicos sobre cómo se llevó a cabo la observación de la nave china por parte de Maxar, se sabe que las cámaras terrestres pueden observar objetos en el espacio cuando sus órbitas se cruzan, un campo emergente conocido como imágenes no terrestres (NEI, por sus siglas en inglés). Esta tecnología permite a operadores comerciales y analistas gubernamentales inspeccionar satélites, lo que abre nuevas posibilidades para el espionaje internacional.
Desarrollo de tecnología antisatélite
La evaluación de la DIA también incluye información sobre el progreso de China en el desarrollo de tecnología antisatélite, categorizada como armas «contraespaciales». La agencia ha indicado que el ejército chino considera las armas de energía dirigida (DEW) como sistemas ideales para inhabilitar satélites, ya sea de forma temporal o permanente, destacando el uso potencial de láseres en el espacio para deslumbrar sensores de adversarios.
La DIA menciona que China posee múltiples armas láser terrestres con diversas capacidades para interferir o dañar satélites en órbita terrestre baja. Se espera que para finales de esta década, el país despliegue sistemas de energía dirigida en el espacio que amenacen satélites en órbitas más altas.
Además, la DIA ha documentado pruebas de misiles antisatélite y la innovadora demostración de reabastecimiento de combustible de satélites en órbita geoestacionaria, un logro único hasta la fecha. China también ha desarrollado un brazo robótico para interceptar naves espaciales y mantiene una creciente flota de satélites que se aproximan a vehículos espaciales extranjeros.
La respuesta de Estados Unidos y la dinámica espacial global
Estados Unidos no ha permanecido inactivo ante estos avances. La Fuerza Espacial cuenta con una constelación de satélites de inspección en órbita geoestacionaria y ha incrementado su capacidad de reabastecimiento de combustible, superando así limitaciones de maniobrabilidad. Recientemente, el secretario de la Fuerza Aérea anunció que Estados Unidos ha desplegado armas en el espacio, marcando un hito en el reconocimiento de la posesión de armamento orbital.
Por otro lado, Rusia también está desarrollando su propia capacidad de combate orbital, con planes para desplegar armamento nuclear en el espacio. Un sistema más convencional, conocido como Nivelir, está diseñado para atacar desde un satélite a otro. En un ejercicio reciente, el ejército ruso simuló un ataque con este sistema, mientras que algunos de sus satélites han mostrado un acercamiento peligroso a satélites comerciales, lo que subraya la creciente tensión en el ámbito espacial.
