
En IO-AI Tech, una startup ubicada a aproximadamente 45 minutos al norte del centro de Shenzhen, China, se puede observar una nueva y sorprendente frontera en el ámbito del trabajo manual. Los empleados, equipados con cascos de realidad virtual, controles portátiles y dispositivos de seguimiento de movimiento, operan de manera remota robots humanoides diseñados para entornos laborales como fábricas y tiendas de conveniencia. La empresa tiene como objetivo que estos robots realicen tareas prácticas, como reabastecer estanterías y recoger productos de contenedores, además de recopilar datos de entrenamiento que en el futuro permitirán a los robots operar de manera autónoma.
Para demostrar esta innovadora tecnología, la empresa invitó a sus oficinas, donde se me brindó la oportunidad de controlar diez manos robóticas humanoides, cada una perteneciente a una compañía distinta, utilizando un guante de seguimiento de movimiento personalizado. Este dispositivo transfería instantáneamente los movimientos de mis dedos a los cincuenta dedos robóticos.
Interacción con la tecnología robótica
Es un poco vergonzoso admitir que lo primero que hice con este equipo futurista fue hacer que las diez manos mostraran el gesto del dedo medio. Sin embargo, una vez superado ese capricho, me sorprendió la rapidez con la que mis movimientos se replicaban en las manos robóticas, así como la facilidad con la que la tecnología funcionaba en ambas direcciones: pude sentir una pelota que se encontraba en una de las manos electrónicas.
La empresa también me permitió probar un sistema que está siendo evaluado por una cadena de tiendas de conveniencia en China. Con unas gafas de realidad virtual y un par de pinzas, intenté tomar cajas de medicamentos de una estantería. Al principio, la experiencia fue desorientadora, ya que tuve que adaptarme a una ligera discrepancia entre mis movimientos y los del robot que veía a través de las gafas. No obstante, tras un poco de práctica, logré apilar estantes como un verdadero experto en robótica.
Innovación en el control robótico
En otra sección, observé a personas con cascos de realidad virtual y sensores de seguimiento corporal que recordaban a Ready Player One. En una amplia sala, vi a trabajadores utilizando diversos sistemas para controlar pequeños humanoides de Unitree. Una persona se movía junto a un robot Unitree, que replicaba sus movimientos dentro de una simulación de un apartamento. El operador, que llevaba unas gafas de realidad virtual y visualizaba la escena a través de las cámaras situadas a la altura de los ojos del robot, realizaba los movimientos necesarios para sacar una camisa de un gancho y doblarla.
IO-AI desarrolla tecnología que transfiere los movimientos de una persona a diferentes formas robóticas, lo que resulta especialmente útil dado que actualmente existen numerosas opciones de humanoides y manos robóticas en el mercado chino. Los algoritmos de esta startup deben equilibrar el control humano con un cierto nivel de autonomía, ya que una persona y un robot no siempre comparten la misma forma, tamaño y peso. Sin la capacidad de moverse de manera independiente, el robot podría perder el equilibrio.
