La alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, presidió hoy la tradicional ofrenda floral en el cementerio municipal de San Amaro, un acto que en esta ocasión estuvo dedicado a la maestra y pedagoga María Barbeito Cerviño, al poeta Manuel Curros Enríquez y a Federico Fernández Amor-Calvet, fundador de la Sala Calvet y del club deportivo. Al inicio de la ceremonia, frente a la Cruz de los Olvidados, la alcaldesa solicitó un minuto de silencio en memoria de las víctimas del reciente accidente ferroviario en la provincia de Toledo, expresando: «Compartimos el profundo dolor de sus familiares y seres queridos, un sufrimiento que, lamentablemente, conocemos bien en Galicia. Este acto también se dedica a su recuerdo.»
El evento congregó a miembros de la Corporación municipal, familiares de los homenajeados, representantes de la Real Academia Gallega, de la Fundación Curros Enríquez y del RC Deportivo, así como de otras instituciones destacadas de la ciudad. Durante su intervención, Rey destacó a San Amaro como un espacio de memoria tanto para la ciudad como para Galicia. «Los valores de A Coruña descansan en este lugar, pero no están dormidos; son los mismos que guían a la ciudad en la actualidad y que debemos preservar, ya que forman parte de nuestra identidad», afirmó la alcaldesa.
Ritual de Recuerdos y Música
El recorrido incluyó ofrendas florales frente a la Cruz de los Olvidados, en las tumbas de los homenajeados y ante el Monumento a los Muertos por la Libertad. La Coral Polifónica Follas Novas acompañó la ceremonia con interpretaciones de «Xa non sei cantar» y «Signore delle cime». «A Coruña no olvida. Por el contrario, recuerda y aprende de las figuras del pasado que nos ayudaron a ser la ciudad que somos y que nos inspiran a seguir avanzando», concluyó Rey, quien enfatizó la importancia de la educación, las libertades democráticas, la cultura propia y la pasión por el equipo de fútbol como valores fundamentales de la ciudad.
María Barbeito y su Legado Educativo
Rey puso de relieve la significativa aportación de María Barbeito a la renovación pedagógica y la defensa de los derechos de las mujeres, coincidiendo con el 90 aniversario del golpe de Estado de 1936 y el inicio de la represión franquista que truncó su labor docente. La alcaldesa recordó su trayectoria como directora de las Escuelas de La Guarda, pionera del método Montessori en Galicia y miembro de la Real Academia Gallega, reivindicando la vigencia de su defensa de una educación moderna, activa e igualitaria: «Entender A Coruña exige conocer a Emilia Pardo Bazán, a Rosalía de Castro, a Juana de Vega, a María Pita o a las cigarreras», subrayó Rey, situando a Barbeito en esta tradición de mujeres que han contribuido al progreso de la ciudad.
Asimismo, la alcaldesa evocó la llamada de la pedagoga en 1934 durante su conferencia «La mujer antes, ahora y después»: «Atreveos a todo, dentro de vuestro derecho, mujeres; nada temáis». La homenaje se extendió al legado cultural de su familia, reconociendo al escritor e investigador Carlos Martínez-Barbeito y a la archivera municipal Isabel Martínez-Barbeito, cuya intervención fue crucial para la llegada a A Coruña de los fondos de Salvador de Madariaga.
Curros Enríquez y su Legado Literario
Con motivo del 175 aniversario del nacimiento de Curros Enríquez, la alcaldesa resaltó su compromiso con la libertad y la justicia social, así como su papel en el fomento de la Real Academia Gallega, que este año celebra su 120 aniversario con A Coruña como sede desde su fundación. «A Coruña ha sido y sigue siendo un hervidero del galeguismo y un motor de la cultura gallega», destacó.
Rey recordó el homenaje que la ciudad le rindió en vida, cuando fue coronado como poeta en 1904 en el Teatro Principal, hoy conocido como Rosalía de Castro. En aquella ocasión, Curros leyó «Ao pobo cruñés», un poema en el que agradeció el cariño recibido y compartió el reconocimiento con el pueblo gallego. «Incluso en un momento de homenaje personal, Curros antepuso a su país», enfatizó la alcaldesa, quien destacó su defensa de los oprimidos y su amor por Galicia.
Federico Fernández Amor-Calvet y el Deportivo
La coincidencia del 120 aniversario de la Real Academia Gallega y del RC Deportivo permitió resaltar a A Coruña de principios del siglo XX como un espacio de iniciativas culturales y sociales. En este contexto, Rey destacó a Federico Fernández Amor-Calvet, «quizás la figura menos conocida de las homenajeadas hoy, pero con un legado muy presente en la cotidianidad de la ciudad», defendiendo su lugar en la memoria coruñesa.
Calvet fundó en 1901, hace 125 años, la Sala Calvet en la calle de la Galera, un proyecto de carácter popular dedicado a la educación física y la práctica deportiva. De aquel espacio nació, cinco años después, el Club Deportivo de la Sala Calvet, donde el fútbol acabaría ocupando un lugar central. La alcaldesa vinculó esta iniciativa a una forma de entender el deporte como un instrumento para el progreso social y destacó su evolución hasta convertirse en una institución que forma parte de la vida de generaciones de coruñeses y coruñesas. «No se puede entender el coruñesismo sin el deportivismo, y viceversa», afirmó Rey, subrayando la capacidad del Deportivo para unir a la ciudad en las victorias y las derrotas. La homenaje también permitió visibilizar la presencia de los restos de Calvet en el cementerio: «Aquí, en San Amaro, reposa también la semilla de nuestro Deportivo, junto a tantas personas que contribuyeron a forjar la identidad gallega desde A Coruña».
