El minifundismo y sus consecuencias en Ourense
Los 3,5 millones de fincas particulares registradas en la provincia de Ourense son el resultado de un minifundismo extremo y de décadas de repartición entre múltiples herederos. Esta situación ha llevado a que, tras años de despoblación en el rural y emigración, muchas parcelas se encuentren sin dueños reconocidos, lo que a su vez ha provocado que no haya nadie que gestione el crecimiento descontrolado de la maleza.
El fenómeno de las propiedades olvidadas no se limita únicamente a las zonas boscosas. En las cercanías de muchas aldeas, las silvas y hierbas han invadido incluso las viviendas, generando un peligro grave en caso de incendios. Esta falta de atención a la gestión de las tierras ha incrementado la vulnerabilidad de las comunidades locales.
La falta de intervención institucional
En prácticamente todas las aldeas, se pueden encontrar parcelas en este estado durante décadas, sin que haya una intervención externa real por parte de las instituciones. A pesar de las nuevas normativas, la situación no mejora, ya que muchos herederos fantasma viven a miles de kilómetros y no tienen conocimiento de la necesidad de realizar limpiezas en sus propiedades.
Un caso alarmante ocurrió en Ponte Noalla, donde una finca sin desbrozar permitió que el fuego se acercara de manera peligrosa a las viviendas. Este tipo de situaciones se repiten, y cada vez son más comunes los devastadores fuegos que arrasan aldeas, como sucedió en San Vicente de Leira (Vilamartín de Valdeorras) o en A Caridade (Oímbra).
Responsabilidad de los propietarios
Más allá de la complicada búsqueda de propietarios, también se presentan casos de vecinos, con nombre y apellidos, que no asumen su responsabilidad y abandonan sus parcelas, poniendo en riesgo la integridad de sus propios vecinos. Este año, una parcela que ya había sido foco de un incendio sigue en la misma situación, lo que ha generado una gran preocupación entre los residentes locales.
“Xa lle enviamos varios avisos ao concello, pero de momento non se conseguiu nada”, afirmó José Manuel Requejo, un vecino que vive frente a la finca en cuestión. La falta de acción ha llevado a que los residentes se sientan impotentes ante la posibilidad de que se repita una tragedia similar a la del año pasado, donde el fuego amenazó sus hogares.

