septiembre 2, 2026

Estrategia de México para transformar agua de mar en potable mediante ósmosis inversa: ¿Cómo funciona?

Una nueva era en la desalinización en México

México se prepara para inaugurar una de las plantas desaladoras más grandes de América Latina, que utilizará tecnología de ósmosis inversa para transformar grandes volúmenes de agua de mar en agua potable. Con una capacidad de producción diaria de hasta 380,000 metros cúbicos, esta instalación representa un avance significativo en el manejo de recursos hídricos en el país.

El proyecto fue adjudicado a la empresa española Grupo Cox por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) tras un concurso público. La construcción de la planta se llevará a cabo en Rosarito, Baja California, y se espera que esté operativa en un plazo de tres años, con una inversión total de 304 millones de dólares. Esta iniciativa tiene como objetivo mejorar la seguridad hídrica no solo del municipio de Playas de Rosarito, sino también de la zona suroeste de Tijuana.

Beneficios para la población

Las autoridades y la empresa estiman que la planta beneficiará a aproximadamente 2 millones de personas, al proporcionar una fuente de agua independiente y complementaria a la que actualmente aporta el río Colorado. La tecnología de ósmosis inversa se ha utilizado durante las últimas décadas en diferentes partes del mundo para abordar el problema de la escasez de agua, aunque su implementación conlleva costos energéticos elevados y ciertos desafíos ambientales.

El proceso de ósmosis inversa

Desde hace unos 30 años, la ósmosis inversa se ha consolidado como uno de los métodos más efectivos para la desalinización del agua de mar. A diferencia del proceso natural de la ósmosis, esta tecnología aplica presión al agua con alta concentración de sales, forzando a las moléculas de H2O a atravesar una membrana artificial que separa las sales y otras sustancias disueltas. Las membranas más comunes están hechas de poliamidas y estructuras compuestas de película delgada, y su eficacia depende de sus características y de las propiedades de los elementos a separar.

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Para el tratamiento en instalaciones de gran escala, es esencial realizar un pretratamiento del agua para eliminar partículas suspendidas, materia orgánica, microorganismos y otros compuestos que podrían afectar el rendimiento de las membranas. Luego, se utilizan bombas de alta presión para impulsar el agua hacia módulos de membranas, generando dos corrientes: el permeado, que es el agua purificada, y la salmuera, que concentra las sales y otros residuos.

Desafíos energéticos y ambientales

Es fundamental tener en cuenta el alto consumo energético asociado a este proceso. Las plantas de desalinización que utilizan ósmosis inversa suelen requerir entre 2.5 y 4.0 kilovatios-hora por cada metro cúbico de agua producida. Considerando los procesos adicionales como el pretratamiento y el tratamiento posterior, el consumo total puede variar entre 3.5 y 4.5 kWh/m3. Sin embargo, este gasto energético puede reducirse mediante sistemas de recuperación de energía que aprovechan la presión del flujo de salmuera.

La gestión de la salmuera también es un aspecto crítico, ya que su alta concentración de sales y otros compuestos potencialmente dañinos requiere un manejo especializado antes de su liberación al medio ambiente, para mitigar posibles efectos negativos.

Expectativas y sostenibilidad

Grupo Cox destaca que la tecnología que implementará en la planta de México es altamente eficiente, produciendo agua de calidad superior y con un menor consumo energético en comparación con otras alternativas de desalinización. Sin embargo, la empresa no ha especificado las medidas que tomará para abordar los posibles impactos ambientales ni los mecanismos para optimizar el consumo de energía. A pesar de esto, la evidencia científica sugiere que los avances en la ósmosis inversa han permitido mitigar estos impactos, lo que convierte a esta tecnología en una opción viable para combatir la escasez de agua potable, que afecta a más del 25% de la población mundial.

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