agosto 21, 2026

El Ourense de 2050 prevé 58 días anuales de calor extremo

Desafíos climáticos en Ourense

Ourense se enfrenta a un futuro en el que el calor dejará de ser una característica exclusiva del verano y se convertirá en uno de los principales retos climáticos de la provincia. Según el Atlas de Vulnerabilidad al Calor, elaborado por el Centro Nacional de Supercomputación, las proyecciones indican que los habitantes de Ourense deberán adaptarse a más de un mes de olas de calor, un fenómeno que influirá no solo en su estilo de vida, sino también en el diseño urbano y la adaptación de las viviendas.

Uno de los aspectos más alarmantes es el incremento en el número de días con temperaturas extremas. Entre el año 2000 y el horizonte de 2050, se prevé un aumento de 36,7 días al año en estas condiciones. Esto significa que el calendario de episodios de calor extremo se ampliará significativamente; de 21,2 días en el año 2000, se espera que alcance 58,1 días para 2050.

Africanización del clima

El informe destaca un fenómeno de africanización del clima en España, del que solo algunas localidades del noroeste, como Ferrol, se verán menos afectadas. En contraste, Castelldefels se posiciona como uno de los lugares más impactados, con proyecciones que indican más de 90 días al año bajo olas de calor.

Este dato es especialmente relevante para Ourense, que ya se encuentra entre las zonas de Galicia con temperaturas estivales más altas. Las olas de calor no solo serán más frecuentes, sino que también afectarán de manera significativa la vida diaria, la salud, el consumo energético y las condiciones de las viviendas.

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Adaptación de viviendas y ciudades

La adaptación del parque residencial se presenta como uno de los principales desafíos para la sociedad ourensana en las próximas décadas. La capacidad de una vivienda para proteger a sus ocupantes del calor dependerá de factores como su aislamiento, orientación y la disponibilidad de sistemas de refrigeración.

Además, el aumento de la demanda energética podría convertirse en un problema económico para los hogares con menos recursos. A medida que se incrementen los días de calor, mantener una temperatura confortable requerirá un mayor consumo energético, lo que podría elevar el coste de las facturas. Esta situación podría llevar a que familias que no pueden calentar su hogar en invierno ahora enfrenten dificultades para acceder al confort térmico en verano.

No solo es un reto para los ciudadanos, sino que también se requiere que las administraciones implementen actuaciones urbanas que reduzcan la temperatura exterior. La rehabilitación de edificios, la creación de zonas de sombra y el aumento de áreas verdes serán esenciales en los próximos años.

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