agosto 19, 2026

Atrapados en el valle: la trampa geográfica que eleva las temperaturas en Ourense

Diferencias Térmicas en Ourense

La capital termal es famosa por sus veranos calurosos, aunque el calor no se distribuye de manera uniforme. Las estaciones de MeteoGalicia muestran diferencias térmicas significativas a pesar de su proximidad, un fenómeno que se relaciona con la compleja orografía de la zona. Según los expertos, “la verticalidad afecta más que la horizontalidad”, lo que se hace evidente en una ciudad con marcados cambios de altitud.

En julio pasado, la estación del Campus universitario registró una temperatura media máxima de 35,49 grados, estableciendo un récord histórico como el mes más caluroso en la ciudad. En contraste, Ourense-Estacións, ubicada junto a la terminal ferroviaria, alcanzó solo 34,12 grados, casi 1,4 grados menos. Las diferencias también se notaron en los picos de temperatura: el 4 de julio, el Campus alcanzó 42,6 grados, frente a los 41,3 de la estación cercana al ferrocarril.

Factores que Influyen en las Mediciones

Aunque la sensación térmica puede ser más intensa cerca de la estación, los termómetros reflejan una realidad diferente. MeteoGalicia señala que el Campus está situado en el valle del río Lonia, lo que lo hace más protegido del viento, mientras que Ourense-Estacións goza de mayor apertura y ventilación. Esta diferencia en la circulación del aire es crucial cuando el calor se acumula durante varias horas.

Las variaciones no implican que una estación sea más precisa que otra. Los emplazamientos siguen criterios de la Organización Meteorológica Mundial, que buscan minimizar la influencia de edificios, obstáculos o superficies que puedan alterar las mediciones. Siempre que es posible, los sensores se colocan en áreas abiertas y sobre superficies naturales, garantizando que el entorno inmediato no distorsione la temperatura real del aire.

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El Efecto Cocina y sus Consecuencias

Más allá de la ubicación de los sensores, la orografía local explica gran parte del fenómeno. Los valles fluviales gallegos pueden acumular un volumen de aire reducido y, con escasa ventilación y mezcla vertical, este aire se renueva con dificultad, calentándose durante horas. MeteoGalicia describe esto como un “efecto cocina”, donde el aire atrapado se calienta intensamente.

En este contexto, Leiro destaca como un lugar con un récord histórico de 44,2 grados, debido a su baja altitud, efecto valle y escasa renovación del aire durante episodios de calor. La física Susana Bayo explica que la estación de Leiro se encuentra ligeramente por encima de los 100 metros sobre el nivel del mar, mientras que la de Ourense está alrededor de los 145 metros, lo que ya puede influir en las mediciones.

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