agosto 5, 2026

Laura y Bárbara enseñan a ayudar a las aves en apuros en Ourense con dos pajareras al rescate

Primeros pasos en la protección de aves

Una caja de cartón, algunos agujeros y un ambiente tranquilo son los elementos esenciales para proteger a un ave en apuros sin causarle más daño. Durante el verano, las altas temperaturas y la época de cría incrementan los hallazgos de aves en dificultades. Laura Iglesias y Bárbara Rodríguez brindan orientación desde Pajareras Ourensanas (@pajarerasourensanas), una cuenta de Instagram creada para instruir sobre cómo actuar en estas situaciones.

Ambas han dedicado alrededor de una década a ayudar a aves de forma altruista y poseen una amplia experiencia en este ámbito. Con el tiempo, sus números de contacto se difundieron de boca en boca, lo que llevó a un aumento significativo en las consultas. “Cada vez más personas acudían a nosotras y comprendimos que era necesario proporcionarles un recurso”, explica Iglesias.

La importancia de la identificación

Quienes buscan ayuda deben enviar primero una fotografía del ave. Esto permite identificar la especie y determinar si realmente necesita asistencia o si está en una fase normal de su desarrollo. “Existe un gran desconocimiento. Muchas personas piensan que ciertas aves están abandonadas, cuando en realidad pasan parte de su vida en el suelo mientras aprenden a volar y no deben ser recogidas”, señala.

El vencejo común es el protagonista de muchos de los avisos que reciben. Esta ave migratoria llega en primavera para criar y anida en grietas, tejados y huecos de edificios. La desaparición de estos refugios y el calor extremo dificultan su permanencia en las ciudades. Cuando las temperaturas son elevadas, muchos pollos saltan de sus nidos antes de tiempo.

Recomendaciones para el rescate

La primera regla es no improvisar. “Si no sabes, no hagas nada”, aconseja Iglesias. Su recomendación es colocar al animal en una caja de cartón adecuada a su tamaño, con ventilación y papel absorbente, y dejarlo en un lugar tranquilo mientras se busca asesoramiento. Nunca se debe ofrecer comida sin conocer sus necesidades ni introducir agua directamente en el pico, ya que esto podría provocar que el líquido pase al aparato respiratorio y cause asfixia.

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Cuando es necesario, Laura y Bárbara intentan proporcionar una atención inicial y orientar a quien encuentra el ejemplar hasta que pueda recibir la ayuda adecuada. “Nunca aconsejamos a nadie que se quede con un animal. El objetivo final siempre es su liberación”, enfatiza.

Ambas realizan esta labor costeando sus propios recursos y compaginándola con sus trabajos. Son conscientes de que solo pueden ayudar a una pequeña parte de las aves que requieren asistencia, pero cada caso puede marcar una diferencia. Muchas personas no recogen un animal porque no saben qué hacer después. Su iniciativa surgió precisamente para ofrecer respuestas a esa incertidumbre.

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