El proyecto de orientación escolar
Rodrigo Piña se encuentra en Estocolmo, Suecia, a casi 3.400 kilómetros de su familia, dedicando su verano a un ambicioso proyecto. No está disfrutando de la playa, sino trabajando en una incubadora de startups, donde está desarrollando un orientador escolar virtual que, mediante preguntas y tests, ayudará a los usuarios a elegir una carrera acorde a sus gustos y habilidades. Junto a su socio Viktor Melvas, Piña se prepara para presentar su trabajo el próximo 21 de agosto.
“Somos cuatro equipos, con un total de ocho personas, enfocados en el sector de Recursos Humanos y tecnología, buscando herramientas para la educación del futuro”, explica Piña. Su interés por crear una aplicación de orientación escolar surge tras experimentar la insatisfacción con los resultados de los tests escolares en su etapa educativa. “Nuestra idea nace de la necesidad de ofrecer una atención que actualmente no está disponible”, añade el joven emprendedor.
Desarrollo y desafíos del algoritmo
Desde el 7 de junio, el equipo ha estado trabajando en este proyecto, y a finales de agosto deberán presentar sus resultados ante una treintena de representantes de empresas suecas de capital riesgo. “La primera semana fue para conocernos y definir los equipos y desarrollos”, comenta Piña. “Después de siete semanas, estamos obteniendo métricas muy positivas y somos optimistas sobre el futuro del proyecto”.
La aplicación que están creando permite a los usuarios realizar una serie de tests, donde el algoritmo, basado en sus respuestas y preferencias, les sugerirá una carrera adecuada. “Queremos que no se sienta como un test común, sino como una experiencia enriquecedora”, explica Piña. Sin embargo, uno de los principales retos ha sido “cómo leer a una persona a través de un algoritmo”, asegurando que la información no sea sesgada y que cada usuario reciba un resultado único.
Perspectivas futuras y el regreso a casa
La presentación del 21 de agosto es crucial, ya que si logran impresionar a su audiencia, podrían recibir financiación para convertir su startup en una empresa consolidada. “Nuestro objetivo es seguir trabajando y lanzar el producto en Suecia y España, dirigiéndonos a colegios y refinando el producto”, anticipa Piña.
Para el informático ourensano, alcanzar el éxito en este proyecto significaría regresar a casa con perspectivas prometedoras. “Estudié en Maristas y luego en la Universidad Politécnica de Madrid. Mis amistades me han permitido conocer lugares como Estonia y Suecia, y esa vocación por viajar viene de mis padres”, reflexiona. A pesar de sus aventuras, “a veces echo de menos estar en Ourense. Cuando voy, disfruto sentándome en la Plaza Mayor y apreciando la ciudad”, concluye Rodrigo Piña.

