La reciente muerte de una científica en Rusia, tras un accidente en un laboratorio, ha desatado preocupaciones sobre la posibilidad de un brote de peste. Sin embargo, las autoridades sanitarias han indicado que las probabilidades de que esto ocurra son extremadamente bajas. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. han destacado que aún no se han confirmado los detalles del incidente y, hasta ahora, no existen evidencias de una amenaza más amplia para la salud pública en el país.
En un comunicado oficial, la agencia expresó su compromiso de colaborar con el gobierno estadounidense para evaluar la situación a medida que se disponga de nueva información. «Los CDC y nuestros socios interinstitucionales están listos y continuarán monitoreando de cerca el desarrollo de los acontecimientos», afirmaron.
Detalles del incidente en el laboratorio
La semana pasada, una joven investigadora falleció a causa de una grave neumonía de origen desconocido, que se produjo tras la ruptura de un tubo de ensayo en el Instituto Antipeste de Irkutsk, ubicado en Siberia. Como medida de precaución, el hospital que la atendió fue puesto en cuarentena y sus colegas de trabajo fueron aislados, según reportes de medios locales.
Christian Lindmeier, portavoz de la Organización Mundial de la Salud (OMS), confirmó que la organización ha estado en contacto con las autoridades rusas para monitorear la situación. Según la información disponible en este momento, la OMS considera que el riesgo para la salud pública es muy bajo. «Creo que esa es la valoración correcta. Por el momento, no sabemos nada concreto», comentó Gigi Gronvall, inmunóloga del Centro para la Seguridad Sanitaria de la Universidad Johns Hopkins.
La peste: ¿un riesgo real?
Las autoridades rusas han indicado que el rastreo de contactos no ha encontrado evidencia de propagación de patógenos peligrosos. La peste, que causó millones de muertes en Europa durante la Edad Media, es actualmente rara. Esta enfermedad es provocada por la bacteria Yersinia pestis, que se encuentra en roedores y sus pulgas en diversas partes del mundo. La transmisión a los humanos puede ocurrir a través de la picadura de una pulga infectada o por contacto directo con un animal portador. Aunque existe tratamiento con antibióticos, este debe iniciarse de inmediato al sospechar de una infección.
La peste neumónica, una variante más grave, ocurre cuando una persona inhala gotículas que contienen la bacteria. En julio de 2025, se registró la muerte de un hombre en Arizona debido a esta enfermedad tras haber estado en contacto con gatos infectados. La transmisión entre humanos a través de gotículas respiratorias es poco común, con el último caso documentado en EE. UU. en 1924. Por esta razón, los CDC destacan la importancia de la identificación y tratamiento rápido de los casos sospechosos.
Medidas de prevención y el contexto geográfico
Rutul Dalal, especialista en enfermedades infecciosas, enfatiza que al confirmarse una exposición, es posible iniciar de inmediato un tratamiento preventivo con antibióticos para evitar el desarrollo de la enfermedad y su posterior propagación. «A diferencia del COVID-19, que requería intervenciones novedosas, en este caso contamos con antibióticos efectivos para combatir la peste», subrayó.
Adicionalmente, el incidente se produjo en una zona remota de Rusia, lo que podría restringir la propagación de la enfermedad. «Siberia no es una gran metrópoli como París; el tráfico de personas es limitado», comentó Gronvall.
Incertidumbre sobre la causa del fallecimiento
La agencia federal rusa de salud pública, Rospotrebnadzor, ha declarado que exhaustivas pruebas no encontraron «ningún microorganismo asociado a las actividades profesionales de la paciente». No obstante, EE. UU. ha solicitado a Rusia que comparta toda la información relevante. Asimismo, países vecinos como Kazajistán, Kirguistán, Uzbekistán y Tayikistán han implementado protocolos de cuarentena como medida preventiva.
