A principios de agosto, los cielos de Portland, Oregón, adoptaron un tono sepia característico, resultado de los vientos del este que transportaban columnas de humo y gases provenientes de incendios forestales. En un momento crítico, la calidad del aire en Portland se clasificó como la más deficiente del mundo, lo que llevó al cierre de campamentos de verano, piscinas públicas y la cancelación de conciertos al aire libre. Este fenómeno no fue exclusivo de Portland; ciudades de toda América del Norte, como Nueva York, Denver, Chicago y Toledo, enfrentaron situaciones similares durante un verano marcado por el calor extremo y los incendios forestales.
Desde una órbita de 35,000 kilómetros (22,000 millas) sobre el ecuador, el satélite TEMPO (Tropospheric Emissions: Monitoring of Pollution) de la NASA ha estado capturando imágenes casi en tiempo real de los contaminantes en la atmósfera. Desde su puesta en marcha en septiembre de 2025, este satélite ha proporcionado datos cada hora, permitiendo a investigadores y autoridades comprender mejor la dinámica de los contaminantes que afectan la calidad del aire en América del Norte.
Un avance en la monitorización de la contaminación
A diferencia de los satélites anteriores, que ofrecían solo una o dos imágenes diarias, TEMPO proporciona una visión continua y detallada que ha revolucionado el estudio de la contaminación. “La contaminación no es estática; varía de hora en hora y de día en día”, explica Laura Judd, investigadora científica de la NASA. “Lo que obtenemos de TEMPO es una representación de lo que llamamos ‘clima químico’”.
Desde la implementación de la Ley de Aire Limpio en 1970, Estados Unidos ha hecho significativos progresos en la reducción de seis contaminantes atmosféricos peligrosos. Sin embargo, la disminución de dos de estos contaminantes —el ozono y las partículas de menos de 2.5 micrómetros de diámetro (PM2.5)— se ha estancado en los últimos 15 años. Estos contaminantes secundarios se generan a partir de reacciones químicas en la atmósfera, influenciadas por la luz solar y otros factores, lo que complica su comprensión y control.
La complejidad de la química atmosférica y las múltiples fuentes de estos contaminantes, que incluyen aeropuertos, actividades agrícolas y incendios forestales, contribuyen a que sean responsables de aproximadamente 100,000 muertes prematuras y 10,000 partos prematuros en Estados Unidos. Además, una revisión reciente sugiere que la contaminación del aire podría estar vinculada a enfermedades neurológicas, como la esquizofrenia, y neurodegenerativas, como el Alzheimer y el Parkinson.
La utilidad de TEMPO en la gestión de la calidad del aire
La capacidad de TEMPO para rastrear la formación de contaminantes secundarios en tiempo real tiene un gran potencial para mitigar estos problemas. Los gobiernos estatales y locales pueden utilizar esta información para identificar y abordar los precursores de la contaminación, ayudando a cumplir con las normas federales de calidad del aire. Asimismo, los científicos pueden desarrollar modelos predictivos sobre la calidad del aire, emitiendo alertas más precisas sobre situaciones peligrosas.
El satélite emplea un espectrómetro que mide los patrones de absorción de la luz ultravioleta y visible en la atmósfera, lo que permite estimar concentraciones de dióxido de nitrógeno (NO2), formaldehído, aerosoles y ozono troposférico con una resolución aproximada de 10 kilómetros cuadrados. TEMPO llena los vacíos del sistema de monitoreo terrestre de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, que ofrece datos de alta calidad, pero solo cubre un tercio de los más de 3,000 condados del país.
“Esto representa un cambio revolucionario”, sostiene Tracey Holloway, científica atmosférica de la Universidad de Wisconsin-Madison. “Realmente transformará nuestra percepción de quién respira qué”.
Impacto del humo de incendios forestales
Durante el último verano, el humo de los incendios forestales se convirtió en una fuente común de contaminación en América del Norte, especialmente en el oeste de Estados Unidos. Un estudio reveló que el 23% de las partículas PM2.5 en el verano de 2020 provenían de incendios forestales. Esto resultó en más de 3,720 incidentes que superaron las Normas Nacionales de Calidad del Aire (NAAQS) establecidas por la EPA.
TEMPO está ayudando a los investigadores a entender cómo el humo de incendios lejanos transporta precursores de contaminantes a lo largo de grandes distancias. Esto permite a las autoridades de calidad del aire discernir si un pico de contaminación es causado por fuentes locales o por eventos distantes. “Las columnas de humo contienen grandes concentraciones de formaldehído”, explica Shobha Kondragunta, investigadora del Centro de Aplicaciones e Investigación Satelital de la NOAA. “Este compuesto, en presencia de luz solar, se descompone y genera ozono y PM2.5”.
El futuro del monitoreo de la calidad del aire
Los datos de alta resolución y por hora de TEMPO facilitan el seguimiento de la contribución del humo de incendios forestales a la calidad del aire, evitando que se impongan restricciones innecesarias. “No queremos que se considere a una zona en incumplimiento debido al humo de incendios o tormentas de polvo, situaciones que están más allá del control de un estado”, enfatiza Mary Uhl, directora ejecutiva del Consejo de Recursos Atmosféricos de los Estados del Oeste.
A medida que se avanza en la comprensión de la calidad del aire, TEMPO ha permitido a los responsables en Maryland identificar las fuentes de ozono y otros contaminantes. En 2022, el estado logró cumplir con todas las normas NAAQS por primera vez, pero ya había registrado 10 días de superación de los límites de ozono en agosto de este año. Joel Dreessen, meteorólogo especializado en calidad del aire en Maryland, utiliza TEMPO para rastrear la procedencia de las masas de ozono y anticipar episodios de alta contaminación.
Conexiones vitales para la salud pública
La capacidad de TEMPO para observar la evolución de los contaminantes también tiene importancia en la Ciudad de México, donde la geografía atrapa contaminantes en un valle. Investigadores han encontrado que los niveles de NO2 alcanzan su punto máximo durante las horas pico matutinas, lo que es crucial para los modelos epidemiológicos. “Si utilizamos información que no es relevante para la exposición, no captaremos detalles importantes”, señala Allan Just, epidemiólogo ambiental.
Además, los estudios han mostrado que las visitas a servicios de urgencias aumentan durante los picos de NO2, brindando información valiosa a las autoridades sobre la relación entre la exposición y los efectos en la salud de la población.
Acceso a datos sobre calidad del aire para todos
La NASA tiene como objetivo que el público acceda a los datos de TEMPO. Para ello, se ha desarrollado TEMPO Lite, una herramienta de mapeo en línea que permite a cualquier persona explorar datos de NO2 a través de un mapa interactivo. Esta herramienta ayuda a visualizar patrones de contaminación a escala continental, permitiendo un análisis más profundo del impacto local de diversas fuentes de contaminación.
Sarah Kroening utiliza TEMPO Lite en su programa escolar “Love My Air Wisconsin”, donde la herramienta ayuda a los estudiantes a comprender los factores detrás de la alta incidencia de asma en su región. “Para las comunidades que no cuentan con estaciones de control, una representación visual resulta invaluable”, concluye.
