julio 27, 2026

Martiño Ramos cumple condena en una prisión española por delitos de pederastia

Fin de la fuga internacional

La fuga internacional de Martiño Ramos Soto, de 50 años, ha llegado a su fin. Este miércoles fue trasladado en un avión rumbo a Madrid desde La Habana (Cuba), donde había huido para evitar cumplir una condena de 13 años y medio de prisión por violar a una alumna menor de edad mientras ejercía como profesor.

Hasta 150 días estuvo el pederasta ourensano en una prisión cubana. Ciudadanos de la isla informan que las condiciones en los centros penitenciarios son extremas, con escasez de alimentos, humedad constante y falta de higiene. Martiño Ramos fue arrestado en noviembre del año pasado y, aunque su traslado a España parecía complicado debido a la ausencia de un tratado de extradición entre ambos países, la situación se resolvió más rápidamente de lo esperado.

Aceptación de la extradición

Una de las claves de este proceso fue que Martiño Ramos aceptó voluntariamente su extradición tras solo 150 días en prisión. El miércoles, dejó la cárcel cubana y llegó al aeropuerto de Barajas, donde fue recibido por agentes de la Interpol, esposado y bajo custodia. Al llegar a Madrid, fue trasladado en un furgón policial hasta Plaza Castilla, donde se puso a disposición del juzgado de instrucción número 44 de la capital, que ordenó su ingreso en prisión en cumplimiento de la sentencia dictada en su contra.

Este es un primer paso judicial, ya que el lugar donde cumplirá su condena será determinado por Instituciones Penitenciarias. La sentencia proviene de la Audiencia Provincial de Ourense, donde solo existe una cárcel en la provincia, aunque por motivos de seguridad podría ser trasladado a otra prisión fuera de Galicia. Además, se considerará la protección de la víctima para evitar cualquier riesgo o contacto con su entorno.

Leer:  El Supremo confirma 28 años de prisión para un padre por abusar diariamente de sus hijastras de 10 y 12 años en Verín

La fuga planificada

La fuga de Martiño Ramos se extendió durante nueve meses, tras salir del país con un plan meticuloso que le permitió eludir la prisión. Ni la Fiscalía ni la acusación particular solicitaron su ingreso en prisión provisional ni la retirada de su pasaporte, lo que facilitó su huida a La Habana en julio de 2025. Su ruta incluyó paradas en Portugal, Brasil y Perú antes de llegar a Cuba.

Para financiar su fuga, vendió un piso en la ciudad y desechó su vehículo, ya que no tenía intención de regresar en muchos años. Además, envió un mensaje de despedida a un familiar cercano, lo que llevó a que algunas personas de su entorno alertaran a las autoridades, aunque para entonces ya había logrado escapar. En Cuba, mantuvo una vida social activa, alquilando un piso en el barrio de El Vedado y abriendo un negocio de serigrafía, mientras intentaba regularizar su situación migratoria mediante un matrimonio de conveniencia, plan que nunca llegó a concretar debido a su arresto en noviembre.

Noticias relacionadas