La provincia de Ourense cerró el año 2025 con 10,17 millones de euros en el cajón correspondientes a concursos y licitaciones que quedaron desiertas. Así lo refleja un estudio de la consultora Doubletrade, quien eleva esta cifra por encima de los 88 millones en el caso de Galicia, y hasta 4.000 millones en el conjunto de España, lo que supone un crecimiento del 81% respecto a 2021, según los datos que maneja la consultora.
Adjudicaciones desiertas en Ourense
En lo que respecta a Ourense, entre las cinco adjudicaciones más cuantiosas que nadie quiso figuran entidades como la Confederación Hidrográfica Miño-Sil (CHMS), quien no encontró un perfil idóneo para llevar a cabo una restauración de la zona de baño en el área de Ponte das Táboas, en O Castro de Caldelas, donde se invertirían 1,02 millones de euros. Otro tanto le ocurrió al Concello de Ourense, que pretendía obtener un proyecto de restauración para la pasarela de O Vao, que conecta el centro comercial Ponte Vella con el barrio de A Ponte, por casi 635.000 euros, y el pasado diciembre declaró el concurso desierto.
Además de infraestructuras, servicios como el de Axuda no Fogar de Xinzo de Limia tuvieron que replantearse después de que nadie se ofreciera a asumirlo por los 725.160 euros que ofrecía el Concello. La falta de interés por parte de las empresas ha generado un clima de incertidumbre que afecta directamente a la ejecución de proyectos esenciales para la comunidad.
La falta de confianza en las licitaciones
Desde Doubletrade, Salvador Alarcón apunta a que se trata de una cuestión de confianza. “Muchas empresas temen quedar infra pagadas en el desempeño de la obra o servicio. Esto ha propiciado que se multipliquen las licitaciones desiertas y, por consecuencia, se paralice la ejecución de miles de obras y servicios”, explica. En el caso de Ourense, “los más de 10 millones que quedaron sin ejecutar suponen un impacto muy importante”, continúa Alarcón.
Hablamos de obras que se quedan sin ejecutar y servicios que no se prestan, y son oportunidades que pierden las empresas locales, afectando también al empleo. Es dinero que, al final no llega a la calle”, concluye, advirtiendo también sobre la pérdida de fondos europeos por los retrasos.

