julio 27, 2026

Liberar tus peces dorados en la naturaleza puede causar un desastre

El pez dorado (Carassius auratus) es una de las especies ornamentales más populares en la acuariofilia a nivel mundial. Sin embargo, cuando los propietarios ya no pueden cuidar de ellos, estos peces son liberados en estanques, ríos o lagos, o escapan durante inundaciones, lo que les permite establecerse rápidamente en el medio natural y formar poblaciones invasoras. A pesar de que este fenómeno es ampliamente reconocido, el impacto de la presencia de estos peces en lagos que albergan especies nativas y el equilibrio de sus ecosistemas ha sido poco investigado hasta la fecha.

Un equipo de investigación de la Universidad de Toledo y la Universidad de Missouri llevó a cabo un experimento en un gran tanque al aire libre (mesocosmos) que simulaba un lago real. Los investigadores soltaron peces dorados en aguas oligotróficas, carentes de nutrientes, y en aguas eutróficas, enriquecidas con nitrógeno y fósforo, para observar los cambios en el ecosistema.

El objetivo es concienciar sobre el daño que pueden causar las mascotas acuáticas a los ecosistemas de agua dulce. Aunque la liberación de peces dorados puede hacerse con buenas intenciones, estos pueden representar una grave amenaza ecológica, según William Hintz, profesor asociado de ciencias ambientales en la Universidad de Toledo.

El agua de los lagos se deteriora rápidamente

Hintz y su equipo recrearon cuatro escenarios experimentales en el mesocosmos para evaluar el impacto de los peces dorados. En el primer escenario introdujeron tres peces dorados (baja densidad); en el segundo, seis peces dorados (alta densidad); en el tercero combinaron tres peces dorados con tres peces nativos de Norteamérica; y en el cuarto utilizaron únicamente seis peces nativos como grupo de control.

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Los escenarios se dividieron en oligotrófico y eutrófico, y se monitorearon los cambios en la calidad del agua y la biomasa durante 61 días en un total de ocho condiciones. Los diseños variaron en el número total de peces y en la combinación de especies de peces, lo que permitió distinguir entre los efectos de los peces dorados y los efectos de un simple aumento en la población de peces.

El experimento reveló que, en ambientes eutróficos, los peces dorados redujeron rápidamente la claridad del agua y aumentaron visiblemente la cantidad de partículas en suspensión. Esto se atribuye a que, al alimentarse, los peces remueven el lodo y la arena del fondo del lago, liberando partículas inorgánicas finas. Además, se confirmó que la turbidez no era resultado de un aumento de algas (fitoplancton).

En contraste, estos cambios fueron mínimos en ambientes pobres en nutrientes, lo que sugiere que los peces dorados son más vulnerables a las perturbaciones ambientales en lagos ricos en nutrientes.

Impacto en los organismos nativos y las plantas acuáticas

Los peces dorados no solo afectan la calidad del agua, sino también a diversas especies que habitan el lago. Las investigaciones indican que las poblaciones de pequeños organismos, como caracoles, crustáceos (anfípodos) similares a los camarones y zooplancton, han disminuido significativamente. Estos organismos son cruciales para el funcionamiento de la cadena alimentaria de agua dulce y se cree que han sido gravemente afectados tanto por la depredación de los peces dorados como por la alteración de su hábitat.

Es importante señalar que los peces autóctonos que compiten con los peces dorados por recursos como el alimento han mostrado una disminución en los indicadores de tamaño corporal. Este hallazgo es considerado un signo importante relacionado con la salud a largo plazo de las poblaciones nativas.

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