julio 27, 2026

Una de cada tres bacterias que infectan a niños presenta resistencia a al menos un antibiótico común

La resistencia bacteriana a los medicamentos pediátricos está creciendo de forma alarmante en diversas regiones del mundo, dejando a millones de niños, especialmente en comunidades de escasos recursos, en una situación de vulnerabilidad.

Este hallazgo proviene de un estudio internacional realizado por científicos del Instituto de Investigación Infantil Murdoch (MCRI) y la Universidad de Sídney, que señala que la población infantil está subrepresentada en las estrategias de investigación y vigilancia sobre la resistencia a los antibióticos. Esta situación podría comprometer gravemente la eficacia de los tratamientos disponibles para enfermedades comunes y graves en la próxima década.

La resistencia a los antimicrobianos (RAM) es considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una amenaza creciente, con el potencial de afectar la sostenibilidad de los sistemas de salud y exponer a los pacientes a tratamientos más invasivos, costosos y menos accesibles.

Impacto en la población infantil

Para los menores, esta situación es especialmente preocupante, ya que son un grupo vulnerable a infecciones debido a la inmadurez de su sistema inmunitario y al contacto cercano con otros niños, lo que facilita la transmisión de diversas enfermedades. Además, los niños son uno de los principales grupos receptores de antibióticos. Se estima que más del 90% de ellos recibe al menos un antibiótico antes de cumplir un año.

La combinación de estos factores intensifica el impacto de la RAM en la población infantil. En 2021, la resistencia antimicrobiana se asoció con aproximadamente 840,000 muertes de niños menores de cinco años. Sin embargo, los programas de vigilancia y atención dirigidos a la población pediátrica son aún limitados en comparación con las estrategias enfocadas en adultos.

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Estudio sobre la resistencia a los antibióticos

Para profundizar en esta problemática, el estudio analizó la evolución global de la resistencia a los antibióticos en niños durante casi dos décadas y desarrolló un modelo estadístico para proyectar el comportamiento de este fenómeno hasta 2035.

Los investigadores examinaron muestras bacterianas de 106,581 pacientes de entre cero y 18 años, provenientes de 82 países en América del Norte, América Central, América del Sur, Europa Occidental, Europa Oriental, el Mediterráneo Oriental, África, el Sudeste Asiático y el Pacífico Occidental. Las muestras fueron extraídas de la base de datos Antimicrobial Testing Leadership and Surveillance (ATLAS) y abarcaron el periodo de 2004 a 2022. Es importante señalar que la investigación no dio seguimiento a los mismos individuos a lo largo del tiempo, sino que comparó la resistencia observada en las bacterias de las distintas muestras para identificar patrones y cambios en la evolución.

Como se menciona en el artículo publicado recientemente en la revista JAMA Pediatrics, los investigadores se centraron en los patógenos que la OMS ha clasificado como prioritarios, debido a la gravedad de las enfermedades que causan y su capacidad para desarrollar resistencia. Los antibióticos analizados fueron organizados según el sistema AWaRe de la OMS, que los clasifica en tres grupos:

  • Access: antibióticos que deben ser la base de muchos tratamientos, ya que generalmente tienen un menor potencial de generar resistencia.
  • Watch: medicamentos que requieren mayor vigilancia debido a su mayor riesgo de desarrollar resistencia.
  • Reserve: fármacos que deben ser reservados para infecciones graves causadas por bacterias resistentes a otras alternativas terapéuticas.

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