octubre 9, 2026

La moda como poderosa herramienta de diplomacia: un enfoque inesperado y efectivo

La moda ha trascendido fronteras a lo largo de la historia, facilitando el intercambio de diseñadores, tendencias y prendas entre países. Con el auge de internet y el comercio electrónico, este proceso se ha vuelto más accesible que nunca. Sin embargo, en los últimos años, esta capacidad de circulación global ha adquirido un nuevo significado: se ha convertido en un medio para fomentar conexiones económicas y culturales entre naciones.

Este concepto surge de una problemática específica. Para una marca independiente, ser visible a miles de kilómetros de distancia no garantiza su entrada efectiva a un nuevo mercado. La verdadera integración implica establecer una presencia física, comprender a nuevos consumidores y, sobre todo, acceder a compradores, medios de comunicación y redes locales. La brecha entre la visibilidad y la presencia se presenta como una oportunidad para que las industrias creativas se posicionen como embajadoras de sus países de origen.

Un modelo innovador en la intersección de la moda y la diplomacia

En este contexto, The Canvas ha desarrollado un modelo de negocio singular. Fundada en Nueva York en 2018, esta empresa se propuso aprovechar locales comerciales vacíos para ofrecer un espacio físico a diseñadores independientes comprometidos con la sostenibilidad. Al agrupar diversas marcas en un mismo lugar, les permite acercarse al público sin la necesidad de abrir una boutique individualmente.

Sin embargo, fue un viaje a Perú, realizado por Devin Gilmartin, el fundador de The Canvas, junto a Marina Spadafora, diseñadora y líder de Fashion Revolution Italia, lo que impulsó una expansión significativa de esta idea. Durante este viaje, Gilmartin se dio cuenta de que, a pesar de que los gobiernos ya estaban invirtiendo en promover el talento creativo en el extranjero, aún necesitaban espacios que facilitaran una conexión efectiva con otros mercados. Así, la pregunta evolucionó de cómo ayudar a una marca a cruzar una frontera, a si este modelo podría beneficiar a toda la industria creativa de un país.

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La moda como herramienta de diplomacia

El modelo que emergió de esta reflexión es sencillo pero poderoso. Un gobierno u organismo comercial reúne a diseñadores nacionales y The Canvas proporciona un espacio en Nueva York donde pueden interactuar con compradores, prensa y representantes institucionales. Este enfoque es lo que la empresa denomina “Fashion Diplomacy” o diplomacia de la moda, utilizando la moda y el diseño como herramientas de soft power. Una prenda, un objeto o una marca pueden narrar la identidad creativa y económica de un país.

Estonia es un ejemplo notable de este modelo. En 2024, la primera dama, Sirje Karis, presentó a 15 diseñadores estonios en The Canvas, y un año después, el presidente Alar Karis participó en la edición de The Canvas SoHo en Nueva York. Colombia también se unió a esta iniciativa en abril de 2026, cuando Inexmoda, el instituto detrás de Colombiamoda, eligió este espacio como su primera parada en Nueva York para 15 marcas colombianas. Turquía e India han participado igualmente en activaciones de gran envergadura organizadas por The Canvas en sus consulados en Nueva York.

La necesidad de encuentros físicos en un mundo digital

El análisis de esta propuesta revela una profunda conexión entre la cultura y la política: aunque la moda puede viajar instantáneamente a través de pantallas, establecer relaciones comerciales e institucionales requiere un enfoque más tradicional: reunir a las personas adecuadas en un mismo espacio. Este año, del 8 al 28 de octubre, The Canvas SoHo acogerá una activación con Bélgica, en colaboración con Flanders Investment & Trade, la agencia de comercio e inversión de la región de Flandes. Participarán marcas como Amante Antwerp, Acan, Borrenberghs, Cella Blue, Colorush, Kaai, Katerin Theys y Marie Jo.

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La iniciativa se extenderá más allá de la tienda, incluyendo un lanzamiento en The Canvas SoHo, una sesión con DJ en el SoHo Grand Hotel y una velada diplomática en la residencia del cónsul belga. Esta activación pone de manifiesto el principio que guía a The Canvas: “Creation Unites Nations”, utilizando las industrias creativas como un puente entre países. Además, plantea un interrogante relevante para una industria que ha estado digitalizando la experiencia de compra: ¿cuál es el papel de una boutique cuando la venta ya no requiere necesariamente un espacio físico?

Nuevas dimensiones de la colaboración internacional

The Canvas sostiene que el espacio físico puede ofrecer algo que las transacciones digitales no logran por sí solas: establecer una presencia tangible en un mercado. La empresa ha comenzado a aplicar esta hipótesis más allá del comercio. En agosto de 2026, se llevó a cabo la primera edición de A Great Quest, un encuentro privado que invirtió el modelo habitual de la compañía, llevando a 33 líderes en tecnología, capital de riesgo, moda y diplomacia a Estonia para reuniones con ministros, funcionarios y emprendedores.

Madis Laas, quien colaboró en la organización del evento, subrayó la importancia de la cooperación entre naciones, destacando la necesidad de avanzar colectivamente más allá de las capacidades individuales. Esta perspectiva amplía el alcance de los encuentros, sugiriendo que las relaciones que surgen en torno a la cultura y las industrias creativas pueden abrir diálogo sobre otros desafíos de cooperación internacional.

Asimismo, The Canvas SoHo presentará un espacio desarrollado en colaboración con World, la red de verificación humana cofundada por Sam Altman y Alex Blania, donde se exhibirá un dispositivo para verificar un World ID, una credencial diseñada para garantizar que detrás de una identidad digital hay una persona única. Esta iniciativa responde a la complejidad de un internet donde la inteligencia artificial complica la distinción entre humanos y sistemas automatizados.

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Un futuro interconectado

La expansión de The Canvas también se ha extendido a otras industrias, estableciendo una colaboración con Speed City Broadcasting, dedicada a la cobertura de la Fórmula 1 en Estados Unidos, con el fin de conectar a aficionados del automovilismo con comunidades de diseñadores y creadores. Bob Blount, director ejecutivo de Speed City Broadcasting, ha expresado su entusiasmo por esta alianza, que une a dos comunidades que comparten la búsqueda de la excelencia.

Desde sus inicios, The Canvas ha evolucionado de utilizar tiendas vacías para dar cabida a diseñadores, a convertirse en un espacio donde convergen marcas, gobiernos, diplomáticos, inversionistas y tecnologías de identidad digital. Este fenómeno plantea una paradoja interesante: tras décadas desarrollando tecnologías que nos conectan independientemente de nuestra ubicación, surgen nuevas preguntas en la economía digital que requieren de espacios físicos para el encuentro y la colaboración.

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