La inteligencia artificial (IA) en el ámbito de la medicina ha alcanzado un hito significativo. Un equipo de científicos de la startup estadounidense Radical Numerics ha anunciado el uso, por primera vez, de virus diseñados a través de esta tecnología para tratar a un paciente con una infección bacteriana que presentaba un riesgo potencialmente mortal y era resistente a los antibióticos.
Este innovador tratamiento emplea bacteriófagos, comúnmente conocidos como fagos, que son virus específicos capaces de infectar y destruir bacterias. Aunque esta terapia ha estado presente en la medicina durante más de un siglo, la novedad radica en la aplicación de IA para crear virus que se adapten específicamente al microorganismo que causa la infección en el paciente.
Desarrollo del algoritmo innovador
Radical Numerics ha desarrollado un algoritmo inteligente denominado Omnii, que no solo analiza secuencias de ADN, sino que también examina otras características biológicas, como la estructura de las proteínas y los mecanismos de regulación genética. Este algoritmo se basa en los principios de Evo 2, un sistema creado en 2025 por Arc Institute, que ha demostrado la capacidad de generar 16 virus funcionales contra diversas cepas bacterianas.
En su investigación, los científicos trabajaron con variaciones del fago T7, un virus que infecta exclusivamente la bacteria Escherichia coli (E. coli). Este microorganismo se caracteriza por una cubierta de proteínas que protege su material genético y por prolongaciones que le permiten adherirse a la superficie bacteriana, introducir su ADN y reproducirse, facilitando así la eliminación de la bacteria dañina.
Los especialistas de Radical Numerics modificaron, mediante el uso de Omnii, los genes responsables de la conformación de esas prolongaciones, con el fin de que los fagos pudieran reconocer y unirse a una cepa de E. coli que había desarrollado resistencia a los antibióticos.
Proceso y evaluación del tratamiento
La compañía afirma que su modelo de IA generó nuevas secuencias genéticas que permitieron producir virus con prolongaciones diferentes a las naturales, manteniendo la capacidad de infectar las bacterias específicas que afectaban al paciente. Tras la síntesis de las moléculas de ADN diseñadas por la IA, estas fueron introducidas en bacterias que posteriormente produjeron fagos modificados capaces de combatir la infección resistente.
Una vez obtenida la autorización para llevar a cabo un ensayo clínico, los virus fueron administrados por los médicos responsables del tratamiento. La evaluación de la eficacia de esta terapia requerirá un seguimiento de varios días o incluso semanas para determinar si los bacteriófagos logran cumplir el objetivo establecido.
Incertidumbre y precauciones
A pesar de la innovación, persisten interrogantes sobre la funcionalidad de estos virus creados mediante IA. Hasta el momento, no se han divulgado detalles clínicos del caso, y el informe técnico correspondiente no ha sido revisado por pares ni publicado en una revista científica, lo que suscita dudas sobre la efectividad del tratamiento.
Brandon Berryhill, microbiólogo evolutivo en la Universidad de Uppsala, quien no participó en la investigación, expresó que, aunque los virus diseñados con IA logren eliminar las bacterias, esto no explicaría necesariamente las razones de su éxito ni permitiría establecer normas generales para desarrollar terapias similares. “No podemos medir nada en el laboratorio y prever cómo manejarán una infección. Existen muchas variables que desconocemos”, afirmó.
Perspectivas futuras y preocupaciones éticas
Eric Nguyen, director ejecutivo de Radical Numerics, ha comentado que su equipo busca compartir sus hallazgos a través de investigaciones revisadas por pares, aunque no ha proporcionado fechas específicas para estos informes. La divulgación de cualquier información adicional sobre el paciente dependerá de los consentimientos pertinentes.
En un contexto de creciente preocupación por la resistencia a los antibióticos, que representa una amenaza seria para la salud global, el interés por esta tecnología se intensifica. No obstante, es fundamental también considerar los riesgos asociados con el uso indebido de la IA. Si bien estos avances tienen fines médicos legítimos, generan inquietudes sobre la posibilidad de que se desarrollen armas biológicas utilizando esta tecnología.
