julio 27, 2026

El uso intensivo de Instagram podría hacerte perder tu identidad, según la ciencia

El uso frecuente y prolongado de Instagram podría tener un impacto significativo no solo en la percepción de la imagen corporal, sino también en los mecanismos cerebrales que están relacionados con el sentido de identidad. Este fenómeno plantea la inquietante posibilidad de que algunos usuarios lleguen a percibir como propio el rostro o incluso el cuerpo de otra persona.

La insatisfacción corporal se ha convertido en una de las principales preocupaciones asociadas a la salud mental y emocional de los jóvenes, en un entorno cultural donde la apariencia física juega un papel crucial en la construcción de la identidad personal y en las relaciones sociales.


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El uso excesivo de redes sociales podría influir en el desarrollo cerebral de los adolescentes
Tras analizar a más de 7,600 niños entre 10 y 13 años, los investigadores encontraron una asociación —no causal— entre un mayor uso de redes sociales y una corteza cerebral más delgada.


Los especialistas advierten que el descontento con la propia apariencia se considera actualmente un factor de riesgo para el desarrollo de problemas psicoemocionales como la depresión, la ansiedad social, la baja autoestima y diversos trastornos alimentarios.

Investigaciones previas sugieren que plataformas como Instagram pueden intensificar este fenómeno, al actuar como espacios donde la apariencia física está constantemente expuesta y evaluada a través de métricas de interacción, popularidad y visibilidad. Además, la comparación continua con imágenes idealizadas y estándares estéticos, que a menudo son difíciles de alcanzar, lleva a muchos usuarios a intentar replicar esos ideales mediante filtros y herramientas de edición que alteran su imagen.

Presión sobre la apariencia física

Según los expertos, la combinación de estos factores puede aumentar la presión percibida sobre la apariencia física, lo que a su vez puede resultar en una mayor insatisfacción corporal y una autoevaluación más severa.

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En este contexto, un equipo de investigadores de la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán se propuso analizar si estos fenómenos podrían afectar la forma en que las personas construyen su identidad. Partieron de la hipótesis de que la exposición constante a selfies ajenos, rostros alterados por filtros y representaciones digitales cada vez más homogéneas podría debilitar la capacidad de los individuos para reconocer su propia singularidad.

Experimento sobre la identidad

Con este objetivo, diseñaron un experimento para examinar la relación entre el uso habitual de Instagram y los mecanismos que permiten al cerebro identificar el rostro de cada persona como parte de sí misma. Se reclutaron 95 jóvenes adultos, en su mayoría mujeres, con una edad promedio de 26 años. El 38% de los participantes indicó haber experimentado algún problema psicológico en algún momento de su vida.

En promedio, los participantes tenían cerca de ocho años de uso de Instagram, lo que representa casi el 30% de su esperanza de vida, y registraban un tiempo de conexión diario cercano a los 63 minutos. Solo el 12.6% afirmó utilizar filtros de belleza de manera ocasional.

Los participantes fueron sometidos a dos experiencias de realidad virtual diseñadas para inducir las llamadas “ilusiones corporales”, una técnica utilizada en neurociencia para evaluar hasta qué punto una persona puede llegar a percibir como propio el rostro o el cuerpo de otra persona.

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