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Las cifras
3.095.057
Es la inversión que el propio cronograma del plan exigía ejecutar en 2025. Estos fondos siguen atrapados en el papel mientras el Casco Vello se desmorona.
41.589.862
Es el presupuesto estimado que se necesita para llevar a cabo el rescate del barrio histórico, con un horizonte fijado hasta 2033.
60%
El 60% de los edificios del Casco Vello, según el plan redactado y pendiente de aprobar, están en mal estado o en la ruina, como la Casa de Baños quemada.
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El 60% de los edificios del Casco Vello, según el plan redactado y pendiente de aprobar, están en mal estado o en la ruina, como la Casa de Baños quemada.
40%
El número de viviendas que la Xunta estima que se pueden crear a partir de los 26 bajos ofertados por particulares en la ciudad.
Ourense tiene la trágica costumbre de llegar tarde a su propia boda. Sobrepasado el ecuador de mayo de 2026, el Concello ha vuelto a perder la carrera contra la ruina y, mientras el Casco Vello colapsa físicamente, los tiempos de la política municipal siguen anclados en el letargo de los despachos. El Consello da Xunta recibió ayer el Plan de Dinamización del Área Rexurbe redactado por el Concello, el documento técnico que establece la hoja de ruta y la financiación obligatoria para salvar la zona histórica. Sin embargo, este trámite desnuda una cronología administrativa desesperante.
Ourense se convirtió en el décimo conjunto histórico de Galicia en contar con este salvavidas cuando el gobierno autonómico publicó la declaración oficial en el Diario Oficial de Galicia el 12 de marzo de 2025. Con el reloj en marcha, el Concello tenía la obligación de remitir su Plan de Dinamización para concretar las inversiones. El gobierno municipal entregó el documento el 30 de enero de 2026, casi un año después. Tras recibirlo, el Instituto Galego da Vivenda e Solo realizó durante meses el informe preceptivo y ahora, con el documento sobre la mesa del Consello da Xunta, la Administración autonómica devuelve la pelota recordando que le toca al Concello de Ourense aprobar el plan en pleno para que, por fin, pueda empezar a avanzarse en el mismo.
El símbolo de la desidia
La histórica Casa de Baños do Outeiro se ha convertido en el triste emblema de esta ineficacia municipal. El Plan de Dinamización dedica un apartado específico a su rehabilitación, recordando su “protección integral” e ideando recuperar su uso termal. Leer este epígrafe hoy, tras el incendio que devastó su interior la pasada semana, resulta una crueldad. El texto municipal detalla las múltiples líneas de financiación que la Xunta tenía abiertas en 2025 y 2026 para este espacio, contemplando hasta 600.000 euros de fondos solo para este año, pura ironía en un inmueble abandonado y okupado hasta ser reducido a cenizas.
Ese fuego es solo la punta del iceberg de un deterioro en la zona histórica que no soporta más parches ni retrasos. El propio plan admite que la red de saneamiento data de finales del siglo XIX y los años 20 y 30 del siglo XX, lo que hace urgente ejecutar una red separativa de pluviales y aguas negras con un coste estimado que supera los 30 millones de euros. Las fuertes tormentas de abril, que provocaron auténticas riadas de lodo en la rúa Colón, son la factura a pagar por esta obsolescencia. De la misma manera, el riesgo en las calles lo evidencian el desplome de una pared en la calle Pelayo el pasado febrero o los desprendimientos en un edificio en ruinas de la rúa Liberdade, que mantienen la zona precintada desde abril. El propio Concello tenía fincas de esta última calle fichadas como solares en ruina en sus expedientes urbanísticos desde hace más de una década.

