julio 28, 2026

Aceros Argimiro cierra su taller después de 67 años en O Couto

Cierre de una Era

Tras 67 años de trayectoria, la empresa Aceros Argimiro se despide de su historia con la jubilación de José Carlos Rodríguez, quien ha sido su responsable durante este tiempo. Este anuncio fue comunicado a clientes y colaboradores coincidiendo con la retirada de la maquinaria del taller de aceros y aluminios a principios de mes, marcando el fin de una etapa significativa en el sector.

El taller de las puertas verdes, situado en la calle Remedios, cierra sus puertas, convirtiéndose en un símbolo de la historia del barrio de O Couto. Con más de 67 años de vida, este establecimiento ha realizado trabajos no solo para toda Galicia, sino también para lugares tan lejanos como Reino Unido y Francia.

Un Legado de Trabajo

La historia de Aceros Argimiro comienza con Argimiro Rodríguez, padre de José Carlos, quien fundó el taller hace más de 55 años. “Empezó con el hierro y luego se especializó en acero inoxidable”, recuerda Rodríguez. A lo largo de los años, la empresa ha llevado a cabo obras emblemáticas en toda España, incluyendo la Facultad de Periodismo de Santiago y el Museo de Arte Contemporáneo, así como un notable encargo en Londres: una escalera de ocho toneladas para un local comercial.

En Ourense, uno de los últimos proyectos destacados fue el arco de la entrada principal a la Catedral, realizado en latón. Este trabajo marcó el cierre de un capítulo importante, ya que el taller llegó a contar con 10 empleados en su apogeo. “Mi padre tenía cuatro o cinco, y al terminar la jornada tenía que repartirlos a sus casas”, añade José Carlos, quien asumió el mando de la empresa en 2004.

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Nuevos Comienzos

Entre los trabajos realizados para el santuario de Fátima, destaca la modificación de un camión para que la imagen de la Virgen pudiera pasar por la puerta. “Le rebajamos el trono para que pudiera entrar; esto ocurrió hace 15 años”, recuerda Rodríguez. Aunque el taller ha cerrado, su legado perdura, ya que sus hijas continuarán la tradición familiar, enfocándose en la venta de lavaderos de acero inoxidable y baños ostomizados.

El edificio que albergó el taller durante casi setenta años se está transformando para convertirse en pisos turísticos. “Todo el edificio será destinado a apartamentos turísticos, y en la parte de atrás habrá un comedor y una cocina”, explica José Carlos Rodríguez. La expectativa es que el proyecto esté listo en un plazo de tres meses, coincidiendo con la llegada del verano, marcando así un nuevo inicio para un espacio que ha sido testigo de una rica historia industrial.

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