julio 27, 2026

Luis Sas Martínez, destacado donante de sangre en Ourense, destaca la motivación personal detrás de la donación y sus beneficios para el donante

Importancia de la donación de sangre

La donación de sangre se erige como uno de los actos más valiosos dentro del sistema sanitario, actuando como el motor invisible que posibilita intervenciones quirúrgicas y tratamientos complejos para decenas de pacientes a diario. Una única donación tiene el potencial de salvar hasta tres vidas, consolidándose no solo como un procedimiento médico, sino como una manifestación colectiva de conciencia y altruismo.

En Ourense, este compromiso se traduce en cifras significativas. Durante 2025, según datos proporcionados por la Axencia de doazón de órganos e sangue, la provincia registró un total de 8.409 donaciones de sangre, lo que representa una tasa de 28 donaciones por cada 1.000 habitantes.

Solidaridad en la comunidad

La ciudad mostró en este período un notable pulso solidario, alcanzando una tasa de 36 donaciones por cada 1.000 habitantes con un total de 3.754 donaciones entre su población. Destaca especialmente la Rúa do Paseo, donde el autobús destinado para este fin se convirtió en el punto de mayor participación, con 980 extracciones anuales.

La frecuencia de estas donaciones en el entorno ourensano se apoya en gran medida en las unidades móviles, que son responsables del 86,3% de las colectas. La Praza de Paz Novoa se ha consolidado como uno de los puntos neurálgicos para los donantes locales, donde la mayoría de quienes participan en esta noble actividad son personas que superan los 50 años.

El compromiso de un donante

Entre estos “voluntarios de glóbulos”, destaca la figura de Luis Sas Martínez, un comprometido donante de 57 años, con más de tres décadas de experiencia en la donación. Para Luis, acudir cada tres meses a donar o realizarse aféresis se ha convertido en una rutina ineludible. Él mismo lo describe como “una especie de rutina, como ir al gimnasio”, y su nivel de responsabilidad es tal que, para no inhabilitarse como donante, prefiere esperar a recuperarse antes de consumir cualquier medicamento.

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Luis explica que esta labor no le supone inconvenientes, a pesar de que el proceso de aféresis requiere más tiempo que una donación convencional. “Para esto tienes que emplear lo mínimo, aproximadamente una hora y cuarto”, detalla, ya que la conexión con la máquina dura ese tiempo. A pesar de ello, insiste en que “no me importa permanecer ahí”, porque comprende la necesidad del sistema sanitario y valora el seguimiento frecuente a donantes como él.

Este compromiso alcanzó uno de sus momentos más significativos cuando ayudó a una persona de su entorno cercano. Al tener el grupo A negativo, que es de alta demanda y apenas un 8% de presencia entre los donantes, Luis fue crucial para una vecina que debía someterse a una intervención quirúrgica. “Sabía que necesitaba del mismo grupo sanguíneo que yo y fui a hacer la donación para ayudarle”, comenta con humildad.

Para Luis Sas, el motor de este esfuerzo radica en la satisfacción del deber cumplido, como si en sus venas la generosidad pudiera hallarse entre glóbulos rojos y leucocitos. Sobre su veteranía como donante, concluye: “Lo haces porque quieres, el beneficio es también para ti, de decir: hice una donación”.

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