julio 27, 2026

Descubrimiento de una antigua lengua perdida en Teotihuacán

La lengua ancestral que se hablaba en la ciudad mexicana de Teotihuacán, ubicada cerca de la actual Ciudad de México, continúa siendo uno de los grandes misterios arqueológicos sin resolver. Investigadores de la Universidad de Copenhague han comenzado a desentrañar este enigma. Sostienen que los habitantes de esta floreciente megalópolis hablaban una forma primitiva de la familia lingüística utoazteca, de la cual derivan las lenguas cora, huichol y el náhuatl de los aztecas.

Los hallazgos de su análisis se han publicado en la revista Current Anthropology.

Teotihuacán: Un centro cultural vibrante

Hace más de dos mil años, Teotihuacán era una metrópoli próspera en el centro de México, con una población que alcanzaba hasta 125,000 habitantes. El asentamiento inicial de la ciudad se estableció a unos 40 kilómetros al noreste de Ciudad de México alrededor del año 100 a.C. En solo 350 años, Teotihuacán se transformó en un importante centro cultural del altiplano central, caracterizado por sus impresionantes pirámides y templos religiosos. A pesar de los numerosos hallazgos y restos arquitectónicos, la comunidad científica aún no ha logrado determinar qué lengua hablaban los habitantes de Teotihuacán.

«Existen muchas culturas diferentes en México. Algunas pueden asociarse a culturas arqueológicas específicas, mientras que otras son más inciertas. Teotihuacán es uno de esos lugares. No sabemos qué lengua hablaban ni con qué culturas posteriores estaban conectadas», explicó un investigador del estudio.

Signos y símbolos en los muros de Teotihuacán

A pesar de que el paso del tiempo ha deteriorado gran parte de la ciudad, los antiguos teotihuacanos dejaron una serie de signos, principalmente en forma de murales y cerámica decorada, que durante décadas no hemos podido interpretar. No está claro si estos signos eran meros motivos decorativos, símbolos o representaciones lingüísticas. Los investigadores del nuevo estudio han llegado a la conclusión de que los signos en los muros de Teotihuacán son elementos de un sistema de escritura: un testimonio de una lengua antigua, o más bien, de un antepasado lingüístico de las lenguas cora, huichol y náhuatl.

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Para identificar las similitudes lingüísticas entre la lengua de Teotihuacán y otras lenguas mesoamericanas, los investigadores tuvieron que reconstruir una versión mucho más antigua del náhuatl, lo que les permitió descifrar correctamente la lengua original. Esta tarea es compleja por diversas razones.

Desafíos en la interpretación de la escritura

Una de las complicaciones es que los logogramas que componen la escritura pueden tener un significado directo, como la imagen de un coyote que se interpreta simplemente como «coyote». Sin embargo, en otras ocasiones, ese mismo signo podría leerse como una especie de rebus, en el que los sonidos de los objetos representados deben unirse para formar una palabra. «Debemos intentar leer el texto utilizando un lenguaje más cercano en el tiempo y contemporáneo», indicó uno de los coautores del estudio.

Aunque nos encontramos en una fase inicial y la disponibilidad de textos es relativamente limitada, la comprensión de esta antigua lengua podría reescribir gran parte de la historia mesoamericana y confirmar, o no, la hipótesis de que los pueblos de habla náhuatl llegaron al centro de México mucho antes de lo que se pensaba, convirtiéndose en los descendientes directos de Teotihuacán.

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