octubre 19, 2026

Descubren 45 medicamentos en el Río Atoyac, uno de los ríos más contaminados de México

Contaminación del río Atoyac: una crisis ambiental en México

El río Atoyac, uno de los más contaminados en México, atraviesa los estados de Puebla y Tlaxcala, donde se encuentra rodeado de industrias, ciudades y plantas de tratamiento. Esta situación ha llevado a la acumulación de metales pesados, detergentes y materia orgánica, a los que se suman compuestos farmacéuticos. Un reciente estudio publicado en una revista científica ha puesto de manifiesto la gravedad del problema al analizar 45 de estos compuestos en las aguas del río y en la presa Valsequillo, destacando la presencia de antibióticos, analgésicos, antiinflamatorios y medicamentos psiquiátricos.

El análisis revela que las concentraciones más elevadas de estas sustancias se encuentran en áreas situadas aguas abajo de las descargas de plantas de tratamiento de aguas residuales y en zonas con alta densidad poblacional. Investigadores han subrayado que estos puntos críticos reflejan el impacto negativo de una gestión inadecuada de aguas residuales, afectando no solo la calidad del agua, sino también el ecosistema y la salud de las personas en esta región.

Fuentes de contaminación y su impacto

El río Atoyac nace en las faldas del volcán Iztaccíhuatl, donde sus aguas son más puras, antes de entrar en contacto con asentamientos y actividades industriales. Aunque los compuestos farmacéuticos pueden tener diversas fuentes, las aguas residuales urbanas y las generadas en hospitales son las más significativas, según el estudio. Jaime Dueñas Moreno, investigador del Tecnológico de Monterrey, destaca que las plantas de tratamiento convencionales no están diseñadas para eliminar estos contaminantes, lo que, sumado a una mala gestión de las aguas residuales, contribuye a la creciente contaminación del río.

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El estudio ha identificado varios medicamentos, incluidos ibuprofeno, diclofenaco y sulfametoxazol, que presentan riesgos ecológicos, especialmente en áreas cercanas a descargas de aguas residuales. Abrahan Rafael Mora Polanco, otro de los autores del estudio, señala que algunos de estos fármacos, como la carbamazepina y el sulfametoxazol, son difíciles de degradar y pueden tener implicaciones serias para la salud humana, ya que el agua del Atoyac se utiliza para irrigar cultivos.

Consecuencias para la salud y el medio ambiente

Aunque el estudio se centra en identificar los compuestos farmacéuticos, se subraya la preocupación por la resistencia antimicrobiana que podría surgir de la presencia de antibióticos en el agua del río. Dueñas advierte que esta resistencia puede tener consecuencias graves, considerando que las aguas se utilizan para la irrigación de productos alimenticios. Regina Montero, experta en el área, apoya esta afirmación y menciona que hay investigaciones que vinculan la presencia de contaminantes con el desarrollo de resistencia bacteriana, lo que podría llevar a infecciones difíciles de tratar.

Además, se analizó el agua de la presa Valsequillo, un importante recurso hídrico en la región, donde también se encontraron compuestos farmacéuticos de difícil degradación. Mora destaca que estos contaminantes podrían llegar a los cultivos, lo que plantea la necesidad de más estudios para establecer la relación entre la contaminación del río y la calidad de los productos agrícolas.

Un panorama preocupante y la necesidad de acción

A pesar de que los fármacos representan un riesgo, los autores del estudio enfatizan que la verdadera amenaza radica en la alta carga bacteriana y los desechos industriales que afectan el río. Mora explica que, aunque los químicos pueden tener efectos a largo plazo, los agentes biológicos son responsables de problemas inmediatos para la salud pública.

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Las plantas de tratamiento tienen la responsabilidad de adoptar tecnologías modernas que eliminen estos contaminantes. Montero menciona que existen múltiples métodos para tratar el agua y remover sustancias químicas, incluyendo la coagulación, floculación, y filtración, así como tratamientos avanzados como la ósmosis inversa y el uso de ozono o luz ultravioleta.

El estudio revela información crucial que debe ser considerada en el contexto de los ecosistemas que dependen del río Atoyac. La diversidad biológica de la región se encuentra en riesgo debido a la interferencia de compuestos químicos en los procesos biológicos naturales. Para los autores, la identificación de la presencia de fármacos, especialmente antibióticos, proporciona un valioso panorama sobre los contaminantes emergentes en uno de los ríos más afectados del país.

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