Un día de playa interrumpido
Como muchos otros días de verano, Yolanda y Miguel disfrutaban de un partido de vóley playa junto a sus compañeros del club Volei Praia Vigo. Sin embargo, el ambiente festivo se vio abruptamente interrumpido por un alboroto. “Empezamos a escuchar gritos y entonces nos fijamos un poco más. Fue ahí cuando vimos una cabeza, solita, que se iba alejando de la orilla y que gritaba auxilio o algo así”, recuerda Yolanda.
Sin dudarlo, tenían que actuar. Yolanda, agente de la Policía Nacional, y Miguel, profesor de Educación Física en el IES García Barros de A Estrada, contaban con formación en socorrismo. “Cuando vimos la cabecita ya le dije: ‘Migui, vamos para adentro que tenemos que sacarla’”, relata Yolanda. Tras avisar a sus compañeros para que llamaran al 112, se lanzaron al mar con lo puesto y emprendieron una maniobra de rescate que, aunque sencilla, resultaba arriesgada debido a las condiciones del mar.
Desafíos en el mar
Ese día, las mareas vivas habían generado un estado del mar complicado. “Había muchas olas y viento, y aquí siempre pasa que en esta zona –la desembocadura del Lagares, antes de llegar a la playa de A Calzoa– se forma una resaca con muchas corrientes que te pueden arrastrar fácilmente”, explica Yolanda. Afortunadamente, gracias a su experiencia como socorristas, ambos sabían cómo manejarse en un mar con tales corrientes.
Según los relatos de estos héroes anónimos, la mujer se había alejado “unos 100 o 150 metros de la línea de playa”, lo que hacía “imposible” que pudiera tocar fondo. Al llegar a su lado, notaron que estaba “paralizada por el miedo, pero todavía consciente”, por lo que antes de iniciar la maniobra de salvamento, “tuvimos que tranquilizarla” contándole que eran socorristas y manteniendo la calma en todo momento.

