octubre 29, 2026

Descubre la Iniciativa #SonCuidados de ONU Mujeres: El Valor del Trabajo Invisible que Sostiene la Vida

Las redes sociales se han transformado en un entorno donde coexisten discursos que desafían las desigualdades de género junto a otros que promueven roles tradicionales para hombres y mujeres. En este contexto, ONU Mujeres lanzó el 27 de octubre en el Museo Franz Mayer de la Ciudad de México la campaña #SonCuidados, cuyo objetivo es modificar la percepción y la distribución de las responsabilidades domésticas y de cuidados, que históricamente han recaído en gran medida sobre las mujeres.

Esta iniciativa, presentada dos días antes del Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, tiene como propósito visibilizar las tareas que sostienen la vida cotidiana, tales como preparar alimentos, limpiar el hogar, acompañar a un ser querido al médico, ofrecer apoyo emocional o atender a las necesidades familiares. Aunque todos dependemos de estos cuidados, su reparto sigue siendo marcadamente desigual.

Según Bibiana Aído Almagro, directora regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, abordar esta situación implica también confrontar los discursos que minimizan las desigualdades entre géneros. En una entrevista, Aído subraya que uno de los principales retos es comunicar estas problemáticas en un entorno donde la desinformación se disemina rápidamente, alcanzando a las generaciones más jóvenes. “Cuando la desinformación viaja en ascensor, la verdad viaja en escalera”, enfatiza.

Desigualdad en el trabajo doméstico

El uso de datos es crucial para desmantelar las percepciones que restan importancia a la desigualdad de género. La Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024 del INEGI revela que las mujeres mexicanas dedican casi 40 horas semanales al trabajo doméstico y de cuidados no remunerados, mientras que los hombres apenas superan las 18 horas, lo que representa una diferencia de 21.5 horas cada semana. Además, en 2024, el valor económico del trabajo doméstico y de cuidados no remunerados se equivalía al 23.9% del PIB de México, siendo las mujeres responsables del 72.6% de este valor, según estimaciones del instituto.

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Aído destaca que la solución a esta problemática debe implicar a familias, comunidades, empresas y al Estado en su conjunto.

Retos en la lucha por la igualdad

La distribución de las tareas de cuidado está íntimamente relacionada con las nociones sociales sobre los roles de género. Durante generaciones, actividades como la crianza de los hijos, la gestión del hogar y el cuidado de familiares enfermos han sido asignadas a las mujeres. En la actualidad, muchas de estas creencias encuentran nuevas formas de difusión en redes sociales.

Al abordar los discursos conservadores que refuerzan los roles tradicionales de género, Aído reconoce que la desinformación representa un obstáculo significativo para avanzar hacia una sociedad más equitativa: “Frente a la realidad, frente a las evidencias que tenemos encima de la mesa, la desinformación sigue ahí y cala, obviamente, en discursos negacionistas de la desigualdad y de la violencia que sufren las mujeres por el hecho de ser mujeres”, advierte.

Si bien México ha desarrollado capacidades para generar información estadística que permite identificar las brechas de género, contar con evidencia no siempre garantiza contrarrestar las narrativas que minimizan estas desigualdades. Por lo tanto, Aído plantea que uno de los grandes retos es “hacer que la verdad sea más atractiva que la mentira”, especialmente al dirigirse a las nuevas generaciones.

Perspectiva de género en la redistribución de cuidados

Aído también critica los discursos que presentan la igualdad de género como una confrontación entre hombres y mujeres, argumentando que esta visión dificulta la comprensión de que la actual organización del cuidado afecta a toda la sociedad. “Tenemos un desafío enorme […] en particular en las generaciones más jóvenes, de que los chicos entiendan que esto no es un tema de chicas contra chicos ni de chicos contra chicas, sino un tema de mujeres y hombres contra un sistema decadente, caduco, ineficiente, que no funciona para ninguno», comenta.

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Las implicaciones de esta desigualdad trascienden el ámbito doméstico. A nivel global, las mujeres dedican aproximadamente tres veces más tiempo que los hombres al trabajo de cuidados no remunerados. Además, 708 millones de mujeres en edad laboral se encuentran fuera del mercado laboral debido a estas responsabilidades, según datos de ONU Mujeres.

Para Aído, lograr una distribución más equitativa de estas tareas exige la implementación de políticas públicas y servicios que permitan cuidar, recibir cuidados y dedicar tiempo al autocuidado. En este sentido, resalta el Compromiso de Tlatelolco, adoptado en 2025 durante la Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, así como la opinión consultiva de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que reconoce el cuidado como un derecho humano autónomo.

Sin embargo, también recalca que los avances institucionales deben ir acompañados de un cambio en las creencias y comportamientos que han normalizado la sobrecarga de responsabilidades sobre las mujeres.

Visibilizando el trabajo invisible

Con el lema «El trabajo invisible que sostiene todo», la campaña #SonCuidados propone tres acciones clave para transformar la organización de las responsabilidades de cuidado: reconocer, reducir y repartir el trabajo de cuidados. Desarrollada por ONU Mujeres México en colaboración con diversas instituciones, la campaña emplea contenidos audiovisuales y materiales pedagógicos que destacan actividades cotidianas que suelen pasar desapercibidas.

Durante la presentación de la campaña, se explicó que el objetivo es representar estas experiencias reconociendo el trabajo que realizan las mujeres y abrir un diálogo sobre la necesidad de una distribución más justa. Aído destaca la importancia del lenguaje visual de la campaña, ya que permite comunicar una problemática estructural a través de situaciones con las que la audiencia puede identificarse.

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Una de las herramientas narrativas más destacadas es la metáfora de las gafas violetas, inspirada en la escritora feminista Gemma Lienas. Estas gafas simbolizan la posibilidad de observar la vida cotidiana desde una perspectiva de género, facilitando la identificación de desigualdades que a menudo se consideran naturales.

La directora explica que mirar a través de estas gafas permite comprender que las experiencias de las mujeres no son problemas aislados, sino manifestaciones de estructuras sociales construidas a lo largo de generaciones. Además, la campaña incluye testimonios personales, como el de la cantante Ximena Sariñana, quien compartió las expectativas que enfrentó tras convertirse en madre y la presión de cumplir con una idea socialmente construida de la maternidad.

Sariñana también reconoció que su capacidad para continuar trabajando dependió de los apoyos que tenía a su disposición, un privilegio que no todas las mujeres disfrutan. Su experiencia ilustra cómo las responsabilidades de cuidado pueden influir en el desarrollo profesional y personal, incluso cuando existen redes de apoyo.

Además de presentar estas experiencias en formatos audiovisuales, #SonCuidados busca extender la conversación a través de las redes sociales y la participación de figuras públicas y creadores de contenido. Aído considera que esta estrategia permite llegar a audiencias que podrían no acercarse al tema a través de informes o estadísticas. Ella concluye que uno de los aspectos clave para transformar la distribución de los cuidados es aprender a identificar las desigualdades que se han vuelto parte de la rutina. “Una vez que te pones esas gafas que te permiten ver el mundo desde la perspectiva del feminismo, desde la perspectiva de igualdad de género, ya nunca nada vuelve a ser lo que era”, finaliza.

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