julio 27, 2026

Beneficios para la salud de sumergirse en agua caliente en comparación con un sauna

Los baños de tina y los saunas son conocidos por su capacidad para relajar los músculos fatigados y proporcionar una sensación de calor reconfortante. Ambos métodos han sido utilizados durante mucho tiempo como formas de relajación. Sin embargo, investigaciones recientes han sugerido que la inmersión en agua caliente podría ofrecer beneficios para la salud superiores.

Un estudio reciente comparó los métodos de baño más comunes en la vida diaria y en la investigación científica. Este análisis representa la primera comparación de la respuesta aguda de estos métodos en el cuerpo humano.

El equipo de investigación llevó a cabo un ensayo clínico en el que se compararon los efectos de tres tipos de baño: el baño de agua caliente en una bañera de hidromasaje, el sauna seco tradicional y el sauna de infrarrojos lejanos. Los hallazgos indicaron que el baño en bañera de agua caliente era el más efectivo para elevar la temperatura corporal, lo que podría generar cambios significativos en los sistemas cardiovascular e inmunitario.

Aumento de la temperatura corporal gracias a la conductividad térmica del agua

En el estudio, participaron 20 adultos jóvenes sanos, con una edad promedio de 24 años, quienes realizan ejercicio regularmente. Estos individuos experimentaron un baño de agua caliente a 40.5°C durante 45 minutos, un sauna seco a 80°C durante 10 minutos con descansos, y un sauna de infrarrojos lejanos que incrementó la temperatura de 46°C a 65°C en 45 minutos. Las sesiones se realizaron con al menos una semana de diferencia.

Durante cada sesión, se midieron diversos indicadores, incluyendo la temperatura corporal, la presión arterial, la frecuencia cardíaca, el gasto cardíaco, los niveles de células inmunitarias y biomarcadores de inflamación. Los resultados revelaron que los baños de agua caliente elevaron la temperatura corporal profunda en un promedio de 1.1 °C, en comparación con 0.4 °C del sauna seco, mientras que el sauna de infrarrojos mostró cambios mínimos.

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Esta notable diferencia se atribuye a las propiedades físicas del agua, cuya conductividad térmica es 24 veces mayor que la del aire, permitiendo una transferencia de calor más eficiente al cuerpo humano. Además, el mecanismo de enfriamiento a través de la transpiración no se activa en el agua, lo que contribuye a un aumento más rápido de la temperatura corporal en comparación con los saunas.

Impacto en el sistema cardiovascular

Los investigadores también encontraron que los baños de agua caliente tenían un efecto significativo en el sistema cardiovascular. El gasto cardíaco aumentó en 3.7 litros por minuto y la frecuencia cardíaca en 39 pulsaciones por minuto. Este fenómeno se atribuye a la dilatación de los vasos sanguíneos en la piel, lo que incrementa el flujo sanguíneo y obliga al corazón a bombear más sangre. La mejora en la circulación sanguínea es beneficiosa para la salud vascular, y se espera que la exposición repetida al calor mejore la función cardiovascular a largo plazo.

Otro aspecto relevante es el impacto de los baños de agua caliente en el sistema inmunitario. El análisis de muestras de sangre mostró que este método era el único que provocaba un aumento en la citoquina inflamatoria interleucina-6 (IL-6). Además, se observó un incremento en las células asesinas naturales y en las células T citotóxicas, que son cruciales para la respuesta inmune, 24 a 48 horas después del baño. En contraste, estas respuestas inmunitarias fueron mínimas en los saunas secos y de infrarrojos.

Las reacciones inflamatorias observadas son similares a las que ocurren durante el ejercicio, donde la IL-6 liberada por los músculos activa una respuesta inflamatoria temporal que puede llevar a una reducción de la inflamación crónica. De manera análoga, los baños de agua caliente podrían ofrecer un efecto antiinflamatorio a largo plazo si se practican de forma regular.

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