
En las últimas dos décadas, los diagnósticos de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) han alcanzado cifras récord en diversos países, siendo esta tendencia más notable en naciones con altos ingresos. A pesar de ello, la comunidad científica aún no ha logrado llegar a un consenso sobre las causas del TDAH, lo que ha suscitado preocupaciones sobre la efectividad de los mecanismos de detección, los tratamientos disponibles y la comprensión de un trastorno que ha sido subestimado a lo largo de la historia.
Por ejemplo, en el Reino Unido, un estudio reciente reveló que la incidencia y la prevalencia del TDAH (incluyendo las prescripciones médicas) aumentaron entre 2000 y 2018, alcanzando 255 diagnósticos por cada 10,000 habitantes en todos los grupos de edad, excepto en niños de 3 a 5 años. “El aumento absoluto fue mayor en los niños, pero el incremento relativo fue superior entre los adultos”, señala un informe.
Tendencias en Estados Unidos
Una tendencia similar se ha observado en Estados Unidos. La Encuesta Nacional de Salud Infantil (NSCH) de 2022, publicada el año pasado, indicó que aproximadamente el 11.4% de los niños de 3 a 17 años había recibido un diagnóstico de TDAH en algún momento, mientras que el 10.5% aún presentaba el trastorno. Esto representa un incremento de un millón de casos en comparación con 2016. A pesar de este aumento, el 30.1% de los niños diagnosticados no recibe tratamiento especializado. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han calificado al TDAH como un “problema de salud pública en expansión”.
La Comisión Make America Healthy Again, encabezada por el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., ha afirmado que estas cifras son consecuencia de una “crisis de sobrediagnóstico y sobretratamiento”, sugiriendo que los medicamentos utilizados no ofrecen beneficios a largo plazo.
Prevalencia y factores influyentes
La prevalencia mundial de los síntomas del TDAH se estima en aproximadamente el 5.4% de la población infantil y alrededor del 2.6% en adultos, según un artículo publicado en Nature. Las tasas reportadas en países como Estados Unidos superan considerablemente estos niveles, lo que ha generado un intenso debate sobre las causas subyacentes.
Expertos sugieren que estas diferencias pueden estar relacionadas con factores como los métodos de identificación, la accesibilidad al sistema de salud y los mecanismos de censo poblacional, entre otros.
Posibles explicaciones del aumento de casos
Luis Rohde, psiquiatra y experto en TDAH de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul, señala que las estadísticas de la Encuesta Nacional de Salud Infantil en Estados Unidos se basan en información autodeclarada por los padres, lo que puede generar imprecisiones.
“Algunos niños probablemente fueron diagnosticados incorrectamente, tal vez por un médico sin la capacitación adecuada, y no serían clasificados como personas con TDAH en una evaluación clínica exhaustiva. Algunos padres pudieron recordar de manera inexacta, tal vez si se les mencionó que su hijo tenía ciertos síntomas sin un diagnóstico formal. Y algunos menores que alguna vez tuvieron un diagnóstico ya no lo cumplirían al momento de la encuesta si sus síntomas disminuyeron y fueron reevaluados”, explica.
Además, el número de casos podría haber aumentado debido a cambios en los criterios del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM). Su cuarta edición, publicada en 1994, requería que el diagnóstico en niños o adultos incluyera al menos seis de nueve síntomas de inatención y/o seis de nueve de hiperactividad, presentes antes de los 7 años. Sin embargo, tras una revisión en 2013, los criterios se flexibilizaron, permitiendo que los síntomas se manifestaran antes de los 12 años y que, para adultos, bastara con cinco síntomas. Esta versión del manual clasifica tres variantes del trastorno:
