octubre 3, 2026

Descubren un nuevo planeta que se formó en un instante cósmico: ¿por qué los modelos científicos no lo pueden explicar?

El nacimiento y desarrollo de los planetas es un fenómeno fascinante que requiere de observaciones detalladas, especialmente de aquellos mundos que se encuentran en etapas tempranas de formación. Hasta la fecha, se han confirmado alrededor de 6,000 exoplanetas, la mayoría de los cuales son antiguos, con miles de millones de años de existencia, y han sido detectados principalmente a través del método del tránsito. Esta técnica se basa en la observación de la ligera disminución en el brillo de una estrella cuando un planeta pasa frente a ella.

A diferencia de estos exoplanetas ya establecidos, los planetas recién formados se encuentran ocultos dentro de discos protoplanetarios, compuestos de gas y polvo. Estos discos son esenciales, ya que son el material primordial a partir del cual se forman los planetas, lo que dificulta su observación directa.

Descubrimiento de Elias 2-24 b

Recientemente, un equipo de investigación liderado por Andrea Bernardi, estudiante de doctorado en la Universidad Diego Portales de Chile, ha confirmado la existencia de Elias 2-24 b, el exoplaneta más joven conocido, con una edad estimada de menos de un millón de años. Este descubrimiento representa un avance significativo en nuestra comprensión del proceso de formación planetaria.

El equipo centró su investigación en siete estrellas cuyos discos protoplanetarios exhibían estructuras inusuales, como huecos o cavidades. Al analizar datos previos del Observatorio W. M. Keck en Hawái, los investigadores se dieron cuenta de que estos huecos podrían ser creados por planetas en formación. Tras un análisis exhaustivo de la información recopilada entre 2018 y 2020, lograron confirmar que uno de los puntos luminosos observados no era una estrella lejana ni un artefacto del equipo, sino un planeta vinculado gravitatoriamente a la estrella Elias 2-24.

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Elias 2-24 b orbita a su estrella a una distancia de aproximadamente 55 unidades astronómicas, lo que equivale a 55 veces la distancia promedio entre la Tierra y el Sol. Se estima que su masa está entre 1.9 y 4 veces la de Júpiter, aunque algunas estimaciones de la NASA sugieren que podría ser similar a la de Júpiter. Este exoplaneta, al igual que su estrella, es muy joven, con menos de un millón de años de antigüedad, lo que lo convierte en un objeto de estudio clave en la astronomía actual.

Implicaciones para los modelos de formación planetaria

La existencia de un hueco en el disco de Elias 2-24 había sido identificada hace aproximadamente diez años, gracias a observaciones realizadas con el telescopio ALMA en Chile. Posteriormente, un telescopio del Observatorio Europeo Austral detectó un punto luminoso dentro de este hueco, lo que suscitó un debate sobre la naturaleza de dicho objeto.

Uno de los temas centrales de discusión es el modelo de formación planetaria. Según el modelo de acumulación de núcleo, que es una de las teorías predominantes, los planetas gigantes se forman cuando un núcleo sólido crece y atrae gas del entorno. Sin embargo, se ha observado que el tiempo necesario para la formación de un planeta depende de las condiciones específicas del entorno. Por ejemplo, se estima que un planeta del tamaño de Júpiter puede tardar alrededor de 5 millones de años en formarse a una distancia de unas 5 unidades astronómicas de su estrella, lo que es comparable a la distancia entre Júpiter y el Sol.

No obstante, Elias 2-24 b, a pesar de encontrarse a 55 unidades astronómicas de su estrella principal, ha mostrado comportamientos típicos de un planeta en un tiempo relativamente corto, menos de un millón de años. Esto sugiere que el modelo de acumulación de núcleo puede ser capaz de generar planetas gigantes mucho más rápido de lo que se había asumido anteriormente. Lucas Siesa, profesor de la Universidad Diego Portales y coautor de la investigación, afirma que el caso de Elias 2-24 b pone de manifiesto que los modelos actuales de formación planetaria pueden pasar por alto procesos importantes.

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El futuro de la exploración planetaria

La exploración de planetas de tipo Júpiter está a punto de entrar en una nueva fase, impulsada por el Telescopio Espacial Nancy Grace Roman, programado para ser lanzado por la NASA el 30 de agosto de 2026. Este telescopio estará equipado con un coronógrafo de última generación que permitirá detectar planetas que, debido a la intensa luz de sus estrellas, son difíciles de observar con otros instrumentos.

Este avance tecnológico marca el inicio de una era de nuevos descubrimientos. Siesa comenta sobre el potencial de estas herramientas modernas: «Es asombroso que, gracias a la tecnología contemporánea, podamos visualizar directamente los lugares donde se están formando los planetas, y el Roman llevará esta búsqueda a un nuevo nivel». Con la posibilidad de estudiar más a fondo los planetas recién formados, se abre la puerta a una comprensión más profunda sobre la formación del Sistema Solar y sus planetas.

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