
Betanzos vivió este domingo una de esas noches que son parte de su esencia. Miles de personas se congregaron en el centro de la localidad para presenciar el vuelo del tradicional Globo de San Roque, un evento que cada 16 de agosto transforma la plaza de los Irmáns García Naveira en el epicentro de la celebración.
El Ayuntamiento estimó en alrededor de 50.000 los asistentes al lanzamiento. Tanto vecinos como visitantes siguieron con expectación el meticuloso proceso de preparación del aerostato, que finalmente se elevó sobre la ciudad entre aplausos y gritos de emoción.
Un gigante de papel con más de 150 años de historia
El Globo actual es el legado de una tradición que comenzó hace 151 años por Claudino Pita Pandelo. Sus dimensiones son un reflejo de la complejidad del proceso: alcanza aproximadamente 50 metros de circunferencia, roza los 25 metros de altura y pesa unos 140 kilos antes de iniciar el inflado.
Una vez lleno de aire caliente, puede alcanzar un volumen cercano a los 2.300 metros cúbicos. La elaboración y el lanzamiento del Globo requieren semanas de trabajo y una notable coordinación por parte de quienes se encargan de asegurar que la estructura esté en óptimas condiciones para el vuelo.
Una ceremonia seguida con emoción
Como es tradición, el Globo salió a las 23.30 horas de la iglesia de Santo Domingo. A partir de ese momento, comenzó la delicada ceremonia de encendido, que se realiza mediante los conocidos como “chorizos”, elaborados con papel apretado y aceite, y los “pachuzos”, pequeños haces de paja que se utilizan para encender los mecheros situados en el interior.
La estructura fue tomando forma poco a poco, mientras la expectación crecía en la plaza. Cuando el aerostato quedó completamente inflado y comenzó a ascender, el público celebró el vuelo con una gran ovación.
Para los betanceiros, la noche del Globo trasciende un simple espectáculo. La tradición se vive como el inicio de un nuevo ciclo, una especie de particular Nochevieja en la que se dejan atrás los momentos difíciles y se pide suerte para los meses venideros.
Un amplio dispositivo de seguridad
La celebración requirió el despliegue de un importante operativo desde primera hora del día. Cerca de medio centenar de efectivos, entre voluntarios, Protección Civil, Policía Local y Bomberos de Betanzos, participaron en el dispositivo de seguridad.
La planificación incluyó cortes y restricciones de tráfico para facilitar la llegada del público y garantizar la seguridad en los puntos de mayor concentración. Otras cincuenta personas intervinieron directamente en la organización, el inflado y la elevación del aerostato bajo la coordinación de la Fundación Globo de San Roque.
El vuelo se convirtió nuevamente en uno de los momentos más multitudinarios de las fiestas, reafirmando el arraigo de una tradición que sigue siendo transmitida de generación en generación.
