agosto 11, 2026

Estudio revela que un pequeño ajuste en tus hábitos de sueño puede potenciar tu rendimiento académico

Los beneficios de dormir adecuadamente, entre siete y ocho horas diarias, son numerosos. En diversos estudios se ha demostrado que la falta de sueño, es decir, dormir menos de seis horas, también conlleva múltiples perjuicios. Recientemente, se ha llevado a cabo una investigación que añade un nuevo beneficio a la lista: la relación entre el sueño y el rendimiento académico. Aunque puede parecer evidente que desvelarse para un examen afecta las calificaciones, hasta ahora no existía evidencia científica que confirmara esta relación causal.

Un estudio publicado en la revista Journal of Political Economy reclutó a más de 1,100 estudiantes en Estados Unidos con el objetivo de investigar dos aspectos: primero, si los incentivos económicos pueden modificar los hábitos de sueño de los jóvenes, y segundo, si estos cambios en la higiene del sueño tienen un impacto en sus calificaciones finales.

Hábitos de sueño de los estudiantes

Antes de participar en el estudio, los estudiantes dormían un promedio de 6.6 horas por noche, un patrón común en el entorno universitario. Aproximadamente la mitad de ellos se acostaba después de la 1:00 am, y uno de cada cuatro se dormía tras las 2:00 am. Solo un 15% lograba dormir más de siete horas al menos una vez a la semana.

Los participantes fueron divididos en dos grupos: el grupo de control, que mantuvo sus hábitos de sueño, y el grupo de incentivos, que recibió un dispositivo portátil tipo pulsera llamado Fitbit. Este dispositivo monitoreaba las horas de sueño y estaba acompañado de una aplicación que enviaba recordatorios diarios para dormir, ofrecía retroalimentación en tiempo real y notificaba sobre pagos digitales de 4.75 dólares por noche.

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Resultados del estudio

A través de la aplicación, los investigadores analizaron cómo diferentes combinaciones de señales, retroalimentación e incentivos influían en el sueño a corto y largo plazo. Además, los participantes completaron encuestas semanales sobre su uso del tiempo, salud mental y rendimiento cognitivo, que incluían pruebas de creatividad y resolución de problemas.

Los resultados fueron claros: los estudiantes que recibieron incentivos por dormir mejor aumentaron su tiempo de sueño. Los incentivos incrementaron en un 26% la proporción de noches con siete o más horas de sueño, lo que se tradujo en un aumento de 19 minutos de sueño por noche. Aun después de que finalizó el periodo de incentivos, se mantuvieron mejoras menores pero duraderas de aproximadamente 8 minutos por noche, lo que sugiere que se formó un nuevo hábito.

Más notable fue el hecho de que los estudiantes del grupo de incentivos también mejoraron sus calificaciones en entre 0.075 y 0.089 puntos durante el semestre, lo que en Estados Unidos se conoce como el grade point average. Estos hallazgos indican que facilitar que los estudiantes duerman más y mejor puede mejorar su rendimiento académico de manera tan efectiva como las intervenciones académicas tradicionales, pero a un costo mucho menor.

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