agosto 10, 2026

Los gérmenes que esparce tu perro por toda la casa pueden ser saludables para tus hijos

Es fácil pensar que la pandemia de covid aumentó la conciencia sobre los gérmenes en nuestro entorno. Las personas tienden a alejarse cuando alguien estornuda cerca, piden a sus invitados que dejen los zapatos en la entrada, dudan antes de tocar un tubo en el transporte público, o se alarman al ver a un perro lamiendo la cara de un niño. Sin embargo, la ciencia sugiere que este último temor podría ser infundado. De hecho, los gérmenes que tu perro disemina en casa podrían ser beneficiosos para el sistema respiratorio de los niños pequeños.

Investigadores finlandeses publicaron recientemente un estudio en la revista Pediatric Allergy and Immunology, donde concluyeron que los niños que crecen con perros durante sus primeros meses de vida parecen tener menos infecciones y requieren menos antibióticos cuando se enferman. La clave podría estar, al menos en parte, en los microorganismos que los perros introducen en el hogar.

El papel de los microorganismos en la salud infantil

Los científicos no solo querían determinar si las casas con perros tenían más microbios, algo que ya se había investigado previamente. En esta ocasión, se enfocaron en identificar si ciertos miembros de esa comunidad microbiana podían explicar la relación entre la convivencia con perros y una mejor salud infantil.

El análisis reveló 12 géneros de bacterias y dos de hongos vinculados a hogares con perros. Ocho de estos géneros explicaron individualmente entre el 10% y el 23% de la asociación entre tener un perro y al menos uno de los resultados positivos de salud observados.

Microorganismos destacados y sus beneficios

Uno de los microorganismos más relevantes fue Pasteurella, cuya mayor presencia en el polvo se relacionó con menos semanas de fiebre y un menor uso de antibióticos. Este género mostró la asociación más fuerte con la reducción de las semanas con fiebre. Otro género, Collinsella, se asoció con un mayor número de semanas saludables y menos episodios de otitis y uso de antibióticos. Asimismo, Ruminococcus y el hongo Udeniomyces también se relacionaron con menos semanas de fiebre.

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Al analizar en conjunto ciertos microorganismos que tienden a aparecer juntos, los investigadores encontraron que un grupo compuesto por Collinsella, Ruminococcus y Sutterella podría explicar hasta el 25% de la asociación entre tener un perro y ciertos resultados respiratorios. En total, estos microorganismos explicaron el 21% de la asociación con semanas saludables, el 17% con el uso de antibióticos y el 15% con las semanas de fiebre.

Curiosamente, no fue la cantidad de microorganismos lo que pareció ser determinante. Los resultados sugieren que la identidad de ciertos microorganismos es más relevante que simplemente tener más gérmenes en casa.

Los autores del estudio sugieren que estos microorganismos podrían ser parte de las exposiciones ambientales que influyen en la maduración del sistema inmunitario durante una etapa crucial de la vida. Sin embargo, el estudio no establece que los perros causen directamente una mejor salud, ni que las bacterias identificadas sean las responsables de proteger a los niños. Esto significa que no se debe interpretar que los bebés y los perros deban compartir la misma cuna.

Es importante ser cautelosos con estos hallazgos. En primer lugar, se trata de un estudio observacional, lo que impide establecer una relación de causa y efecto. Además, solo se tomó una muestra de polvo por hogar, no se analizaron virus y no se recogieron muestras de las vías respiratorias de los bebés. Los investigadores también señalan que otros factores asociados con tener un perro, como un estilo de vida más activo, rutinas familiares o aspectos psicológicos, podrían contribuir a los beneficios observados.

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