julio 27, 2026

El recorte de líneas incrementa el tiempo de viaje de los autobuses en Ourense

La ciudad cuenta con un servicio de transporte público que, en la práctica, resulta insuficiente para asegurar una movilidad fluida entre los diferentes barrios. Aunque la conexión con áreas céntricas como San Lázaro o la Alameda está garantizada, trasladarse de norte a sur o de este a oeste requiere un tiempo excesivo, hasta el punto de que el automóvil se convierte en la única opción realmente viable. Cruzar la ciudad de un extremo a otro puede fácilmente llevar más de una hora y media.

Reorganización del servicio de autobús

Tras la reestructuración del servicio de autobús urbano implementada en septiembre, la ciudad pasó de 33 líneas a solo 16. Esta reducción ha resultado en recorridos más largos y menos eficientes temporalmente, además de una conexión deficiente entre los barrios periféricos. La disminución de enlaces directos obliga ahora a depender en mayor medida de transbordos que, en muchos casos, no están sincronizados con los horarios de llegada de los autobuses anteriores, generando esperas que pueden alcanzar hasta media hora.

La disminución de líneas, junto con las escasas frecuencias (de 30 a 40 minutos como mínimo entre bus y bus en las líneas principales) y el menor tamaño de los vehículos, podría hacer suponer que los viajeros irían apretados. Sin embargo, la realidad es diferente, ya que en la mayoría de los momentos del día, los autobuses van bastante vacíos debido a la notable disminución del uso por parte de la ciudadanía tras los cambios implementados por el Concello. El servicio ha perdido 105.953 viajeros netos y 165.340 validaciones totales durante sus primeros siete meses de funcionamiento.

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Ineficiencia en el uso del transporte público

En Ourense, ya resulta más conveniente ir caminando, sin importar la distancia, antes que utilizar el servicio de transporte público, especialmente cuando se deben realizar largas esperas. Si una persona llega a una parada poco después de la salida del autobús anterior, se verá obligada a esperar alrededor de media hora (o más) para la llegada del siguiente, lo que anula cualquier tipo de eficiencia en su uso.

Por ejemplo, el trayecto desde la parada de Santa Lucía de Rairo hasta el Hospital toma aproximadamente 20 minutos a pie, mientras que, con las esperas, el tiempo en autobús puede elevarse hasta cerca de 40 minutos, lo que representa una clara desventaja, especialmente para personas con movilidad reducida. La línea 6, que cubre este recorrido, tiene una frecuencia de 35 minutos.

Para ilustrar la ineficiencia del servicio de autobús urbano, se realizó un trayecto desde Rairo a Reza, que resultó en un viaje que se completó en un total de 1 hora y 29 minutos, un tiempo superior al que se tarda en ir en coche a Vigo o en tren a A Coruña o Zamora, y eso sin salir de los límites de la ciudad.

Largas esperas en las paradas

Al llegar a la parada situada frente a la iglesia de Santa Lucía de Rairo a las 12:45 horas, la espera se extendió hasta 28 minutos, cuando finalmente llegó el primer autobús de la línea 6 (Curuxeiras-Antiga Estación de Bus). Después de salir a las 13:13 horas, el vehículo llegó al CHUO a las 13:21, a la estación de San Francisco a las 13:27 y finalmente a la parada de Juan XXIII a las 13:35 horas.

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En este punto, se realizó un transbordo a un autobús de la línea 5 (con última parada en Reza), por el que se tuvo que esperar 14 minutos (un total de 42 minutos de espera acumulada), saliendo a las 13:49 horas y llegando a Reza a las 14:14 horas. En total, se emplearon 89 minutos en autobús frente a los 17 minutos que se tarda en realizar ese mismo trayecto en coche, lo que evidencia la ineficiencia del servicio.

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