
Los neurocientíficos han identificado una conexión entre la soledad y el deterioro cognitivo en los adultos mayores, aunque la magnitud precisa de esta relación aún no está completamente clara. Un reciente estudio longitudinal proporciona evidencia de que algunas personas que experimentan soledad presentan mayores problemas de memoria, aunque esto no implica que su cerebro envejezca a un ritmo más acelerado.
El informe, publicado en Aging & Mental Health, revela que los adultos mayores con altos niveles de soledad obtuvieron resultados más bajos en las pruebas de recuerdo inmediato y diferido. Sin embargo, la tasa de disminución de su memoria durante un periodo de seis años fue prácticamente la misma que la de aquellos que no se sentían solos.
Implicaciones del estudio sobre la soledad
El estudio sugiere que la soledad podría tener un impacto más significativo en el estado inicial de la memoria que en su declive progresivo. Además, resalta la necesidad de abordar la soledad como un factor crucial en el rendimiento cognitivo de los adultos mayores.
El equipo de investigación analizó datos del Survey of Health, Ageing and Retirement in Europe (SHARE), una de las bases de datos longitudinales más completas para estudiar el envejecimiento. Durante seis años, se siguió a 10,217 adultos de entre 65 y 94 años, de 12 países europeos, evaluando su nivel de soledad y su desempeño en pruebas de memoria.
Resultados y factores asociados
Los hallazgos indican que la edad es el factor más determinante en el nivel de memoria y en la velocidad de deterioro. A partir de los 75 años, los puntajes comenzaron a descender más rápidamente, y después de los 85, el declive se hizo más pronunciado. La depresión y enfermedades crónicas como la diabetes también afectaron negativamente el puntaje inicial. Aunque la soledad influyó en el punto de partida, no aceleró el deterioro cognitivo.
El estudio también reveló que la actividad física se relaciona con mejores puntajes iniciales de memoria. Aquellos que realizaban actividad física moderada o intensa al menos una vez al mes recordaron más palabras en las pruebas de recuerdo inmediato y diferido. Este efecto no alteró la velocidad del deterioro, pero sí elevó el nivel de partida, actuando como un “colchón cognitivo”.
La soledad y su impacto en la salud cognitiva
Aunque el estudio no investiga las causas del vínculo entre soledad y cognición, investigaciones anteriores han sugerido mecanismos plausibles. La soledad a menudo se asocia con una menor interacción social, un elemento que influye en el rendimiento cognitivo. También se vincula a un mayor riesgo de depresión, que impacta directamente en las pruebas de memoria. Además, las personas solitarias suelen presentar más problemas de salud, como hipertensión o diabetes, que también afectan la función cognitiva.
Según proyecciones de Naciones Unidas, para 2050, una de cada seis personas en el mundo tendrá más de 65 años. Las sociedades están entrando en una fase en la que la vejez dejará de ser una excepción y se convertirá en la norma. La demencia y otras enfermedades neurodegenerativas asociadas con la edad representarán un desafío significativo para las instituciones de salud.
