julio 27, 2026

Variante Norte: la circunvalación que comenzó en pesetas y aún está en desarrollo

La situación de la Variante Norte

La conocida Variante Norte de Ourense se ha convertido en un enigma dentro de la ingeniería civil en España. Este proyecto, que busca conectar la entrada oeste de la ciudad, en la zona termal, con la carretera de Santiago (N-525) y el inicio de la A-56 (autovía a Lugo), ha cumplido 25 años de tramitación oficial, aunque su historia se remonta a 32 años atrás, cuando se realizó el primer estudio informativo en septiembre de 1994.

Desde su inicio, la Variante Norte ha pasado por las manos de once ministros que han tenido la responsabilidad de impulsar su desarrollo. Sin embargo, a pesar de los cambios en el gobierno, el avance del proyecto ha sido escaso. La carretera fue incluida por primera vez en los Presupuestos del Estado de 1997, bajo el gobierno de Aznar, con una asignación de 160 millones de pesetas y una fecha de finalización prevista para 1999. Hoy, tres décadas después, el resultado es de apenas 100 metros construidos por cada año de espera.

Retrasos y complicaciones

A pesar de que en octubre de 2024 se comenzaron a observar movimientos de maquinaria en la zona de Quintela, estos trabajos han llegado con un retraso considerable. El contrato original contemplaba una duración de 30 meses, pero se requirieron 28 meses solo para iniciar el movimiento de tierras. La infraestructura ha estado atrapada en un laberinto de pugnas políticas y ajustes presupuestarios, lo que ha impedido su avance.

Actualmente, la empresa Copasa se encuentra trabajando en el primer tramo entre Eirasvedras y Quintela (1,7 kilómetros), con una inversión que ya alcanza los 40 millones de euros debido a la complejidad del terreno. Este desafío ha requerido el uso de técnicas inusuales, como la utilización de una maza de 17 toneladas dejada caer desde 14 metros de altura para compactar el suelo.

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Impacto en la comunidad

La situación ha generado un creciente descontento entre la Confederación Empresarial de Ourense (CEO), que ha calificado la situación como un “lastre económico”. Los empresarios han expresado su “profunda indignación y desconcierto” ante la falta de avances en una obra que consideran esencial para la competitividad de la provincia. Sin embargo, la utilidad de lo que se construye actualmente es limitada si no se desbloquea el segundo tramo (Quintela-A Casilla), que incluye túneles bajo el barrio de Eiroás.

La Variante Norte refleja la frustración de una provincia que ha visto cómo un proyecto que comenzó a gestarse en el siglo XX podría no completarse antes de que el siglo XXI llegue a su ecuador. La falta de una plataforma reivindicativa social y de un frente común institucional ha permitido que el Estado continúe postergando la inversión, afectando incluso a rutas alternativas que presentan un estado de abandono alarmante.

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