Paralización de la obra
La reforma integral de la Avenida de Portugal ha completado su primera semana completamente paralizada, generando más incertidumbres que respuestas. Recientemente, una nueva información ha surgido, poniendo en jaque el futuro de la obra y la gestión del gobierno municipal, ya que el colapso de esta intervención en una de las principales arterias de la ciudad era una situación previsible.
Según ha podido verificar este periódico a través de la documentación presentada el sábado por el grupo municipal del BNG, la empresa encargada, Opain (Obras, Pavimentos e Instalaciones Industriales SL), había notificado el 8 de agosto al Juzgado de lo Mercantil número 16 de Madrid su «insolvencia inminente«. Este movimiento legal fue contextualizado por el portavoz nacionalista, Luis Seara, como un paso previo a un posible concurso de acreedores.
Plan de reestructuración
Tras conocer esta información, este periódico pudo confirmar que la empresa se encuentra, desde el 18 de septiembre de 2025, en un “plan de reestructuración”, para el cual se ha designado a un “experto en reestructuración”. Esta información, que es pública en los registros, evidenciaría la negligencia del Concello, no solo en el pago de facturas, sino también en la supervisión de la solvencia de las obras en curso.
Desde un punto de vista legal, el plan de reestructuración, que es un paso previo al concurso de acreedores, indica que la empresa ha estado sin autonomía financiera durante más de medio año, intentando renegociar las deudas que la asfixian. Esta situación pone en riesgo la viabilidad de una obra pública de tal magnitud, especialmente ante los reiterados impagos del Concello de Ourense, tanto en las obras de Rabo de Galo, donde aún se adeudan más de 100.000 euros, como en esta.
Crisis y engaños
La indignación de la oposición se centra en la sucesión de engaños. “A lo largo de estos meses de obras, han surgido numerosos rumores sobre la paralización de la obra o la escasez de trabajadores. Preguntamos insistentemente y el Concello siempre mintió”, enfatizó Seara. De hecho, mientras la empresa enfrentaba dificultades financieras, el Concello emitió un comunicado el 21 de agosto, asegurando que las obras avanzaban a buen ritmo y que concluirían antes de fin de año.
El silencio institucional se rompió de manera insólita esta semana, cuando se anunció que paraban la obra debido a la incapacidad de pagar materiales y nóminas, tras tres meses sin pagos por parte del Concello. “Esto demuestra la cadena de mentiras y falsedades del gobierno municipal en estos meses”, relató Seara. Además, la empresa se vio obligada a reclamar judicialmente los impagos del Concello, que fue condenado a pagar 330.000 euros, y aún se encuentra pendiente de abonar otros 104.000 euros por aumento de precios en la obra.

