julio 27, 2026

Valcárcel y PP consideran la posibilidad de un gobierno conjunto en Barbadás

La crisis de gobierno en Barbadás ha experimentado un giro inesperado en un corto período de tiempo. En tan solo 48 horas, la situación pasó de estar al borde del colapso a un escenario de posible entendimiento. Xosé Carlos Valcárcel, quien recientemente dejó el PSOE para unirse al grupo de no adscritos y conservar la alcaldía, junto con el Partido Popular, la principal fuerza de oposición, han comenzado a explorar vías de colaboración que aseguren la estabilidad del municipio. Este cambio se produce en medio de las tensiones provocadas por la dimisión en bloque de cinco concejalas del equipo de gobierno, tras las acusaciones de acoso laboral dirigidas hacia el alcalde.

La situación del gobierno local

La jornada de ayer comenzó con la imagen de un gobierno local debilitado, compuesto únicamente por tres miembros: el alcalde Valcárcel, el concejal socialista José Manuel Morgade, quien se mantuvo leal al regidor, y el edil de Democracia Ourensana, Daniel Rey. A pesar de la escasa representación frente a una corporación de 17 ediles, Valcárcel llegó al pleno de la Diputación decidido a defender su posición, apoyándose en los “case 2.000 votos” que respaldaron su candidatura y en la necesidad de evitar un vacío de poder.

El alcalde no dudó en criticar la estrategia de las cinco concejalas socialistas que abandonaron el ejecutivo, cuestionando la legitimidad de su movimiento y preguntándose cómo era posible que intentaran desestabilizar un gobierno elegido por los ciudadanos. Para Valcárcel, la dimisión en bloque no se basa en principios éticos, sino que responde a una “maniobra” política. A pesar de la adversidad, se mostró fortalecido por el apoyo recibido de numerosos vecinos y militantes que no comparten la dirección del PSOE provincial.

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Reacciones y posibles alianzas

El Partido Popular, que anteriormente exigía dimisiones, cambió su enfoque hacia la prudencia y la responsabilidad. Luis Menor, presidente provincial del PP, desactivó la ofensiva política al apelar a la “presunción de inocencia” del alcalde, recordando que Valcárcel no tenía conocimiento de la denuncia interna que desató la crisis en el PSOE, aunque enfatizó que la víctima tendría “todo o noso apoio” si se demostraba el acoso.

En este contexto, la portavoz local del PP, Consuelo Vispo, expresó la disposición de su grupo para ofrecer gobernabilidad a Barbadás. Ante esta oferta, Valcárcel no descartó la posibilidad de un gobierno de coalición o un pacto estable con los populares, dejando la frase “Tempo ao tempo” como un indicativo de su apertura a futuras negociaciones.

Desafíos para la oposición

Mientras el PP y el alcalde buscan acercamientos, el BNG intenta, sin éxito, construir una alternativa. Los nacionalistas han ofrecido su apoyo a una moción de censura para destituir a Valcárcel, pero han impuesto condiciones que hacen inviable la propuesta, exigiendo que el nuevo gobierno esté liderado por una de las cinco concejalas socialistas dimisionarias y excluyendo cualquier participación del PP o de DO.

La aritmética electoral complica aún más esta opción. Las cinco exconcejales socialistas, junto con los dos ediles del BNG, sumarían solo siete votos, mientras que la mayoría absoluta en Barbadás se establece en nueve. Sin el apoyo del PP, que el BNG ha vetado, la moción se presenta como casi imposible de llevar a cabo.

Por su parte, Daniel Rey, de DO, reafirmó su apoyo al alcalde, aunque advirtió que su continuidad no está garantizada al 100% y dependerá de las decisiones que tome Valcárcel. Ramón Padrón, concejal del Partido Galego, criticó lo que considera un “mercadeo de intereses” por parte de los grandes partidos y anunció que su formación se reunirá para evaluar la situación y tomar una decisión informada.

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Las cinco concejalas socialistas han justificado su ruptura con el alcalde, alegando acoso laboral tras un supuesto incidente de acoso sexual ocurrido en 2024. Aseguran que el regidor las coaccionó para que no denunciaran, describiendo una situación de amenazas y presión constante. La situación de la víctima, que no llegó a presentar una denuncia debido a la presión ejercida por el alcalde, ha sido calificada de “inadmisible” por las concejalas, quienes consideran que la respuesta de Valcárcel al despedir al supuesto agresor entre elogios fue la “gota que colmó el vaso”.

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