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Ribadavia se convertirá este fin de semana en un destacado escaparate de los productos agroalimentarios de Galicia, albergando una nueva edición del evento Artesanía, Saber e Sabor. La Praza Maior será el epicentro gastronómico de esta iniciativa, que se desarrollará entre el viernes 5 y el lunes 8 de diciembre, junto con el mercado de Artesanía de Galicia en la iglesia de la Madalena y la apertura de los locales comerciales enmarcados en el programa Vilas Vivas. Todas estas actividades están promovidas por la Xunta dentro del proyecto pionero de revitalización comercial Vilas Vivas y en las medidas del Plan Estratégico del Comercio de Galicia 2025-2030.
Los visitantes podrán disfrutar de diversos espacios temáticos. El eje central será una gran carpa que albergará a 32 productores con el sello de Artesanía Alimentaria, un distintivo de la Consellería do Medio Rural que garantiza la calidad agroalimentaria, ofreciendo una visión completa de la riqueza y diversidad gastronómica gallega. Además, habrá un espacio dedicado exclusivamente a la cata de vinos, con la participación de 14 bodegas de la denominación de origen Ribeiro. Pensando en el público familiar, se habilitará una zona para actividades infantiles. Fuera de la Praza Maior, en la calle Yáñez, la zona de degustación “Cousas ricas” permitirá a los asistentes probar recetas y elaboraciones culinarias donde los productos de calidad diferenciada son los protagonistas.
La importancia de la artesanía
Para los pequeños obradores, la participación en esta feria no es solo una oportunidad de venta, sino una cuestión de identidad. Pilar Alonso, de Xacobleas, un taller que trabaja en la valorización de la tradicional oblea, destaca la relevancia de estos eventos para su sector, recordando que “las ferias de artesanía alimentaria ayudan mucho a poner en valor productos singulares con carácter artesanal” y esto se convierte en un “sello de garantía respecto del producto”.
Xacobleas demuestra la versatilidad de la oblea, transformándola a partir de la receta tradicional de conventos en productos innovadores, como obleas de sabores, con chocolate para crear bombones, e incluso en versiones saladas con especias como albahaca o tex-mex, perfectas para acompañar tablas de quesos y canapés. Desde el punto de vista de sus promotores, el sector enfrenta desafíos. A pesar de que los consumidores “están interesados en estos productos y buscan cosas que no se encuentran habitualmente en un supermercado”, los pequeños artesanos se enfrentan a limitaciones en el mercado. “Somos obradores pequeños, todo esto es labor de una persona”, lo que implica no poder “hacer grandes producciones”. Pilar Alonso explica que las dificultades “son las mismas que las de cualquier autónomo o artesano de otro oficio”. Entre ellas, la baja productividad cuando el artesano no puede trabajar o la complejidad de encontrar mano de obra vocacional.
Oportunidades en la feria
Por ello, esta feria representa para ella un gran retorno de valor. “Pasa mucha gente por los puestos, gente que está interesada, que ya nos conocía y que nos busca, o que no nos conocía y quiere saber de nosotros”. Eventos como Artesanía, Saber e Sabor son, para ella, una “buena oportunidad para que el público esté cara a cara con los productores directamente”. Este contacto directo, algo que no sucede en los canales de venta habituales, es beneficioso en ambos sentidos. “Tanto para nosotros conocer de primera mano a nuestros clientes, lo que buscan y sus necesidades, como para ellos saber la historia del producto, cómo se hace, cómo llegó hasta ahí y qué es lo que están comiendo”.
Xacobleas estuvo presente en la primera edición de la feria y su valoración fue muy positiva, por lo que las expectativas de este año también son altas para un evento que contará con más puestos, mayor diversidad y el atractivo intrínseco de Ribadavia.
Calidad garantizada
La presencia en la feria es igualmente fundamental para un sector como el de los apicultores. Jonny Trigas, dentro de la IXP Mel de Galicia, pone en valor el significado de estar bajo el paraguas de Artesanía Alimentaria. “Es un aliciente que nos beneficia para poder llegar con el producto al público directamente con garantías de calidad”, señala.
Para él, este sello es la garantía de que se está comprando un producto de calidad. Jonny Trigas explica que la certificación asegura el cumplimiento de los requisitos y que no se ha utilizado “ninguna maquinaria en todo el proceso”, una cuestión clave para combatir las malas prácticas del sector y “distinguir la miel artesanal de aquella que es comprada y simplemente etiquetada”.
El apicultor detalla el difícil momento que atraviesa la apicultura gallega. “Desde que llegó la velutina ha sido muy complicado,

