julio 27, 2026

¿Tu perro es diestro o zurdo? Un nuevo test científico permite determinarlo

¿Tu perro es diestro o zurdo? Comprenderlo es más complejo de lo que parece. De hecho, incluso en los humanos, esta cuestión es más complicada de lo que se piensa. Un equipo de investigadores italianos ha presentado un nuevo sistema para determinar si tu perro es diestro o zurdo en las páginas de la revista Royal Society Open Science. Pero, antes de profundizar, surge la pregunta: ¿por qué es importante estudiar esto?

El equipo liderado por Marcello Siniscalchi, de la Universidad de Bari, se interesa por los mecanismos que regulan la lateralidad, es decir, la dominancia de un lado sobre el otro, que se relaciona con la dominancia hemisférica, similar a la preferencia por una mano (o pata) sobre la otra. En años recientes, diversas investigaciones han demostrado la existencia de la lateralidad en los perros en diferentes contextos, no solo en el motor, sino también en el sensorial. “Los perros son un excelente modelo traslacional debido a su larga historia evolutiva compartida con los humanos, lo que ha permitido el desarrollo de capacidades sociocognitivas avanzadas y características conductuales comparables a las humanas”, mencionan los autores, lo que justifica su interés en este tema.

Evaluación de la preferencia por manos y patas

En los humanos, se utilizan varias pruebas para determinar si una persona es diestro o zurdo: no es suficiente con observar con qué mano se escribe; se requieren cuestionarios que analicen la preferencia en diversas actividades y pruebas prácticas que evalúen la fuerza con la que se realizan acciones con cada mano. Aunque existen métodos similares para evaluar la lateralidad en perros, cada uno tiene sus limitaciones y no hay una prueba que contemple las preferencias en diversas actividades y que ayude a entender la intensidad de la preferencia de una pata sobre la otra. Así, el equipo de Siniscalchi ha intentado diseñar un sistema análogo al Edinburgh Handedness Inventory (EHI) para los perros.

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En el estudio participaron alrededor de cuarenta perros. Al igual que el EHI, que analiza la preferencia en el uso de las manos en diferentes contextos (como el uso de cubiertos, tijeras, escritura y dibujo), el sistema desarrollado por Siniscalchi y sus colegas examina la preferencia en el uso de las patas de los perros al interactuar con un juguete que contenía una recompensa de comida, al bajar escaleras o plataformas (observando qué pata se usaba primero) y al intentar alcanzar comida colocada debajo de los muebles. Con los resultados, calcularon el índice de lateralidad y el cociente de lateralidad, de manera similar a lo que se hace con el EHI, dando lugar al Doginburgh Inventory. Este resultado final indica si el perro es diestro o zurdo y en qué grado.

Resultados del estudio

Según este sistema, un tercio de los perros estudiados muestra una lateralización marcada (predominantemente zurdos), aproximadamente la mitad presenta una lateralización leve (con una distribución equitativa entre zurdos y diestros) y alrededor del 20% de los animales puede considerarse ambidiestro. Se han creado cinco categorías, considerando dos para la lateralización fuerte y dos para la débil. Sin embargo, los investigadores aclaran que la preferencia por un lado y su intensidad pueden variar entre pruebas, y que, en algunos casos, el sexo puede influir en esta preferencia, similar a lo que ocurre en los humanos, donde el zurdismo es más común entre los hombres.

Más allá de una simple herramienta

El Doginburgh Inventory no se limita a medir preferencias en el uso de la pata. Algunas investigaciones sugieren que la lateralidad motora y su intensidad están asociadas con características conductuales, inmunitarias y emocionales, aunque los autores advierten que las pruebas en este ámbito no son del todo concluyentes.

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Este inventario se convierte en una herramienta fundamental para los investigadores, ya que les permitirá esclarecer mejor la relación entre lateralidad, fisiología y procesos cognitivos. En el futuro, podría surgir un Inventario de Catinburgh, ya que los científicos también están explorando las preferencias de lateralidad motora en los gatos.

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