julio 27, 2026

Sabela Yebra-Pimentel López, jueza de violencia de género en Ourense, destaca la preocupación por jóvenes de 18 años que reproducen patrones machistas

Un Semestre de Trabajo Intenso

Medio millar de procedimientos penales en apenas seis meses reflejan el ritmo de trabajo de Sabela Yebra-Pimentel López, jueza desde 2015. A inicios de este año, asumió el desafío de liderar el nuevo Juzgado exclusivo de Violencia sobre la Mujer en Ourense, con jurisdicción en toda la provincia, salvo en los partidos judiciales de O Barco y Trives. Tras este primer semestre, la magistrada presenta un panorama de la criminalidad machista actual, donde el acoso digital se ha convertido en una constante, las parejas jóvenes replican patrones que se creían superados y el principal obstáculo para las víctimas sigue siendo una profunda dependencia emocional que las va anulando, atrapándolas en un ciclo de violencia similar a la rana que muere en agua caliente sin darse cuenta del peligro.

La magistrada destaca que el nuevo juzgado tiene competencia exclusiva en delitos de violencia de género y sexual, lo que permite una atención más especializada y una mejora en la calidad de las resoluciones. Esta especialización se traduce en una mayor seguridad jurídica y en un equipo consolidado que facilita la previsibilidad del rumbo legal de los casos. La dedicación íntegra del equipo, que incluye a tres fiscales especializadas, asegura una homogeneidad de criterios que beneficia a las víctimas.

Desafíos y Realidades en la Denuncia

La puesta en marcha del juzgado no ha estado exenta de controversias. La abogacía advirtió que la centralización de casos podría disuadir a las víctimas de denunciar. Sin embargo, los datos indican que este temor no se ha materializado. Para mitigar el obstáculo de la distancia, se ofrecen alternativas como la declaración por videoconferencia o el desplazamiento a Ourense, con el apoyo económico de la Xunta para quienes carecen de recursos. A pesar de ello, la lejanía sigue siendo una barrera psicológica y logística que puede influir en la decisión de algunas víctimas de no proceder con la denuncia.

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En cuanto a la carga de trabajo, la jueza señala que es elevada pero asumible, con un promedio de cuatro a cinco denuncias diarias. Desde enero, se han gestionado alrededor de 500 asuntos penales, incluyendo agresiones sexuales y quebrantamientos de condena. Se prevé que al cierre del año se superen los mil procedimientos penales. La magistrada también ha notado un cambio en la naturaleza de los delitos, donde el acoso digital ha desplazado a los tradicionales delitos de maltrato físico.

La Influencia de la Tecnología y la Concienciación Social

La transformación del entorno digital ha modificado la forma en que se ejerce la violencia machista. Los delitos de acoso a través de redes sociales y la geolocalización se han vuelto comunes, mientras que las agresiones físicas han disminuido en comparación. La jueza destaca que, aunque la tecnología ha facilitado la recopilación de pruebas, también ha aumentado la complejidad de los casos, especialmente en situaciones donde el agresor amenaza con difundir contenido íntimo de la víctima.

A pesar de la creciente concienciación social, que ha llevado a más mujeres a denunciar desde la primera agresión, persisten las dificultades. Muchas víctimas arrastran años de maltrato, y la dependencia emocional se convierte en una barrera significativa. La jueza compara esta situación con la teoría de la rana hervida, donde la violencia se normaliza gradualmente, dificultando la salida de la víctima. La recuperación requiere un apoyo psicológico considerable, ya que muchas mujeres llegan al juzgado con la autoestima destrozada y una percepción distorsionada de su valor personal.

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