Ética en la política gallega
Durante la sesión de control en el Parlamento, el secretario general del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, cuestionó la ética del presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, al señalar que “hoxe a ética non forma parte da súa forma de gobernar”. Besteiro se mostró crítico ante la situación en la que el fallecimiento de tres edís en menos de un año fue aprovechado para acceder a la alcaldía, preguntando: “¿parécelle un comportamento ético?”.
En su intervención, Besteiro instó a Rueda a aclarar “que modelo ético de goberno defende”, subrayando que en Lugo, donde el PP gobierna, “non lle saen as contas”, haciendo hincapié en la necesidad de contar con “bos xestores e boas persoas desde a decencia”. Enfatizó que no hay ética en un político que, ante una familia de luto, considera que es su oportunidad para avanzar en su carrera.
Recriminaciones entre partidos
En respuesta, Rueda acusó a Besteiro de ser responsable de “a inestabilidade en Lugo” al incluir en su lista para las autonómicas a Lara Méndez, quien era la alcaldesa de la capital lucense en ese momento. El presidente de la Xunta criticó que las “desgraciadas mortes” no pueden ser utilizadas para justificar que “o alcalde é boa persona”, recordando la moción que el PSOE impulsó en Noia para despojar al PP de la alcaldía.
Rueda también se refirió al plan de control de las bajas laborales, que fue el tema central de la sesión de control. La líder de la oposición, Pontón, expuso cifras alarmantes sobre el costo de la corrupción y las horas extra trabajadas, que, según ella, representan un fraude significativo. Criticó que la medida estrella de la Xunta sea “perseguir por terra, mar e aire aos traballadores de baixa”, lo que, a su juicio, no aborda el problema de fondo.
El impacto de las bajas laborales
Rueda reiteró la importancia de abordar el problema de las bajas, considerándolo “un problema” que requiere acción por parte de la Administración autonómica, ya que “se están perdendo miles de horas de traballo”. En su intervención, recriminó a la oposición que se mantenga en la postura de negación, refiriéndose a su “nova bandeira do Non”.
La tensión entre los partidos se hace evidente en este contexto, donde las acusaciones y la defensa de posturas éticas se entrelazan en un debate que refleja las complejidades de la política gallega actual.

