Reconocimiento a la diáspora gallega
“Hoy en día, decir Galicia significa algo en prácticamente todos los lugares del mundo. El nombre de nuestra tierra se identifica como sinónimo de trabajo duro, de lealtad a la palabra dada y también de arraigo en los lugares donde fueron acogidos”, afirmó Alfonso Rueda, presidente de la Xunta, durante su discurso en la entrega de las Medallas de Oro de la comunidad.
Rueda destacó que en esa Galicia que se encuentra fuera de sus fronteras, construida sobre una densa red de apoyos mutuos, se forjaron las cuatro galardonadas que se homenajean hoy, así como tantas otras mujeres. “Son cuatro historias, una pequeña muestra, una magnífica muestra, de muchas más historias anónimas que inspiran en nosotros, estoy seguro, un inmenso orgullo”, añadió.
Homenaje a cuatro mujeres destacadas
El presidente de la Xunta proclamó que la entrega de las Medallas de Oro de Galicia a cuatro mujeres residentes en el exterior, aunque de origen gallego, salda “una deuda histórica con miles de mujeres de la emigración que abrieron caminos para las generaciones siguientes”. Lo hizo ante medio millar de asistentes que se desplazaron al Museo de la Ciudad de la Cultura en Santiago de Compostela, donde recibieron la máxima distinción que cada año concede la Xunta la empresaria y vicecónsul honoraria de España en Mar del Plata, Claudia Álvarez; la fiscal en Suiza, Beatriz Gil; la xornalista Carla Angola; y Camila Fernández, odontóloga en Brasil. Desde sus historias personales, las cuatro homenajeadas relataron las implicaciones de la emigración, ratificando su vínculo vivo con la comunidad que este 24 de julio reconoció su trayectoria.
“La diáspora gallega también fue femenina, pues fueron ellas las que sostuvieron familias, comunidades, empresas y entidades gallegas por todo el mundo. Este reconocimiento, el mayor que concede Galicia, para Claudia, Carla, Camila y Beatriz, también lo es para todas aquellas mujeres anónimas que llevaron un acento gallego por todo el mundo”, relató Rueda.
Historias de lucha y compromiso
Rueda recordó el Alba de Gloria de Castelao en Buenos Aires como “el prólogo de la autonomía”. En su discurso, destacó el compromiso de cada una de las galardonadas. “La medalla para Claudia Álvarez reconoce su liderazgo empresarial y su compromiso con la sociedad. Su familia, en Argentina, fue una de las muchas sagas de gallegos que emprendieron en el ámbito de la hostelería en su país de acogida”, explicó el presidente sobre las motivaciones de la distinción.
En cuanto a Carla Angola, la segunda de las galardonadas, Rueda subrayó que se trata de un “premio a la defensa de los principios democráticos en un país y en un continente que necesitan especialmente de ese compromiso. La misma causa de la libertad que llevó a su familia a marchar de Galicia a América es ahora la que defiende Carla desde Miami, cuando dejó de poder hacerlo en su Venezuela natal”.
“La medalla para Camila Fernández -continuó Rueda- representa la excelencia profesional que demostraron, desde condiciones, ella misma lo decía, muy difíciles, tantos y tantos gallegos en su día a día. Ese ascensor social a base de esfuerzo. Aquí y en el exterior. Y, desde Brasil, Camila destaca por su actividad asistencial, científica y académica”.
Finalmente, de Beatriz Gil señaló que “es testigo de la vocación de servicio público que tienen los gallegos. Fiscal jefa de Menores y miembro muy activo de la colectividad gallega, esas dos almas encarnan a la perfección ese doble vínculo: con la tierra de la que salieron sus padres y con la tierra con la que ella eligió comprometerse”.

