agosto 11, 2026

Qué sucederá con tu vida digital y tus propiedades en línea tras tu fallecimiento

¿Qué sucede con la vida digital tras el fallecimiento? Cuando una persona querida muere, ¿quién se encarga de descargar sus archivos importantes de la nube? ¿Quién revisa su bandeja de entrada de correo electrónico? ¿Quién decide el destino de las fotos y videos en sus redes sociales? ¿Y si esas responsabilidades recaen en ti?

La muerte es un hecho inevitable, pero no todos han considerado qué desean que ocurra con sus activos digitales al partir. Incluso si alguien ha hecho un plan, los familiares que quedan pueden enfrentar dificultades para llevarlo a cabo.

Resolver estos asuntos puede convertirse en un verdadero desafío para los que quedan, especialmente cuando hay una gran cantidad de activos digitales involucrados. Sin embargo, cuanto más conocimiento tengas, mejor podrás planificar tu propio patrimonio digital y facilitar la gestión del de otra persona. A continuación, algunos consejos útiles:

Realiza un inventario

El primer paso para determinar el trabajo que implicará gestionar los activos digitales de un fallecido es saber si esa persona dejó algún tipo de planificación. Si no hay un registro escrito de qué activos digitales posee y qué desea que se haga con ellos, será imposible que alguien lo sepa.

No siempre es tan sencillo como convertir una cuenta de Facebook en conmemorativa o descargar fotos de iCloud. Los activos digitales pueden tener un valor tanto monetario como emocional. Por ejemplo, si las cuentas de redes sociales generan ingresos, ¿cómo recibirá un beneficiario esos ingresos futuros? ¿Debería mantener activa la cuenta?

En cuanto a las criptomonedas, si están guardadas en un monedero privado y nadie tiene la clave, el dinero se perderá para siempre. La situación cambia si un tercero, como Coinbase o PayPal, gestiona las criptomonedas. Actualmente, el bitcoin y otras criptomonedas son considerados “activos digitales” y deben ser tratados como tales en la planificación sucesoria.

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Entendiendo la legislación

En Estados Unidos, la herencia de la vida digital está regulada por leyes estatales, al igual que los asuntos tradicionales de sucesión y patrimonio. Según expertos, se ha desarrollado una ley estatal conocida como la Ley Uniforme Revisada de Acceso Fiduciario a los Activos Digitales (RUFADAA), que ha sido adoptada en 48 estados, así como en Washington D.C. y las Islas Vírgenes de EE. UU. Los únicos estados que no la han adoptado son Massachusetts y Luisiana, que ha optado por un enfoque diferente.

La RUFADAA reconoce que los bienes digitales son, en cierto sentido, distintos de los bienes tangibles. Por ejemplo, el correo postal se reenvía a una persona designada, el fiduciario, quien recibe la correspondencia, facturas y pagos. Si recibe una factura de suscripción, sabe que debe cancelarla. Este proceso proporciona la información y acceso necesarios para gestionar las cuentas y el patrimonio del fallecido.

El correo electrónico, en cambio, presenta una situación diferente. El fiduciario no solo recibe el correo entrante, sino que también puede acceder a un historial de comunicaciones que puede ser buscado. Sin embargo, el fallecido podría haber deseado que sus comunicaciones permanecieran privadas.

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