El socavón que se registró el lunes pasado en Peña Trevinca, entre Sierra de Queixa y Rúa Monte Seixo, es en realidad la crónica de un socavón anunciado: desde noviembre pasado, los vecinos habían puesto sobre aviso al Concello sobre la existencia de una grieta circular consistente con el patrón de un hundimiento del firme bajo el asfalto, pero la demanda fue desoída. Las lluvias de la borrasca Joseph precipitaron los hechos a su actual estado: una úlcera profunda en la infraestructura vial de la ciudad, que representa un serio contratiempo para el vecindario y que se extenderá probablemente más allá del mes de abril.
“El lunes, mi mujer fue a sacar su coche y ya había grietas considerables en el asfalto. Por suerte, no hubo pérdidas humanas que lamentar, pero pudo haber sido. Lo curioso es que ya esto estaba informado, y actuaron al límite de la emergencia. Esto va a tener muchas repercusiones, de hecho, ya las está teniendo porque no hay plazas de aparcamiento suficientes alrededor. Con todo, tengo fe en que esto no pase de ser una situación puntual”, declara José Antonio, vecino de la zona.
Impacto en la comunidad
“Nosotros tenemos en casa a una persona muy mayor con movilidad reducida, y esto se pudo haber evitado con un trabajo preventivo desde que se vino informando, es un serio contratiempo. En este tramo hay muchas personas mayores y enfermas; la pregunta es, ¿cómo va a entrar y salir de aquí una ambulancia en caso de una emergencia?”, observa María Fernández, una de las vecinas afectadas por el socavón. “Nos dicen que serán dos meses, pero con lo mal que funciona todo, ya yo me hice la idea de que serán seis o siete”, comenta Gerardo, otro vecino perjudicado por el evento.
La onda expansiva de los daños no se restringe únicamente al desvío de dos líneas de buses que antes pasaban por la zona, o a la saturación de tráfico que se dará en las arterias aledañas, sino que su impacto se verá en el transcurso de los días en la situación particular de cada una de las familias afectadas. José Carlos L., propietario de la zona, comparte su preocupación: “Hace seis meses heredé en este tramo (se refiere al afectado), un piso que me dejó mi madre, que hace 50 años se compró con mucho sacrificio; y lo que ahora estoy previendo es que ya no voy a poder pedir por él la misma cantidad que tenía prevista, porque la alarma sobre esta calle se va a mantener durante mucho tiempo, y no hay que ser agente inmobiliario para saber que aquí los precios van a decaer considerablemente”.
Desafíos para los negocios locales
Por su parte, Hassan, propietario de la cafetería BH Tacos, situada en la esquina de Rúa Monte Seixo, da cuenta de la difícil situación que ya comienza a vivir en la zona desde lo comercial: “No pueden entrar los comerciales a traernos la mercancía desde el martes. Hay complicaciones en todos los sentidos, menos estacionamientos, menos afluencia de un público donde el 80% son personas mayores, y la verdad que es una desgracia que ya se deja sentir. Menos mal que no ha caído nadie dentro”, apunta el hostelero.
La situación también afecta a otros comerciantes de la zona. “El reto es buscar alternativas para salir airosos de estas como negocio y vecindario”, comenta Sergio Fernández, de la Carnicería Manxar, quien destaca que la comunidad debe unirse para enfrentar los desafíos que se presentan. La incertidumbre sobre el futuro de la zona crece, y los vecinos esperan que las autoridades actúen con rapidez para mitigar los efectos de esta crisis.

